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MOMENTOS VITALES

Decisiones profesionales y financieras para nuestro futuro

Asesoramiento & Financial Planning |
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Nuestra vida laboral no es, o no tiene por qué ser, lineal. A lo largo de las cuatro décadas que suele durar, afrontamos decisiones que afectan a nuestro futuro: desde la elección de estudios al empleo que aceptamos o rechazamos; nos enfrentamos durante toda nuestra carrera profesional a decisiones sobre cambios de trabajo o de especialización, a veces, motivados por factores externos, como un despido, otras, por voluntad propia.

Todas estas decisiones tienen un componente humano, pero también otro financiero que, en ocasiones, puede ser el impulso o el obstáculo para determinadas elecciones: ¿me puedo permitir cambiar a ese trabajo que tanto me apetece pero con una retribución inferior? ¿En qué situación me quedo si acepto el despido voluntario que me ofrece mi empresa? ¿Qué cantidad podría invertir en un negocio sin poner en peligro el sustento familiar? ¿Cómo puedo sacar el mayor provecho al paquete retributivo que me ofrece la compañía en la que trabajo? ¿Es mejor lanzarnos a montar un proyecto empresarial o podemos reciclarnos tras hacer un máster para dedicarnos a un área de negocio distinta?

Antes de tomar una decisión definitiva, lo ideal es apoyar nuestra decisión en un plan financiero que nos de la libertad de elegir en cada momento de nuestra vida la carrera profesional que queremos sin poner en peligro nuestra tranquilidad financiera ni el resto de nuestros objetivos vitales (educación hijos, compra de vivienda, jubilación…).

Si acepto el despido voluntario, ¿monto un negocio?

En los últimos años hemos visto, por ejemplo, cómo se incrementaba el número de bajas incentivadas con las que las compañías quieren adaptar las plantillas a las necesidades del nuevo escenario económico. Esta situación común a miles de personas –recientemente, el Ministerio de Empleo publicó que se han disparado las prejubilaciones desde 2013*- plantea una serie de cuestiones que conviene tener claras. Por un lado, los incentivos económicos pueden resultarnos atractivos en un principio, pero ¿a medio y largo plazo es lo que nos conviene? ¿Cómo debemos gestionarlo?

 

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Pensemos, por ejemplo, en el caso de Ana, que llevaba muchos años trabajando en la misma compañía cuando le ofrecieron acogerse al despido voluntario. Pese a que las condiciones eran muy atractivas, esta situación le provocó bastante incertidumbre, puesto que había contado con terminar su carrera profesional en esa empresa, jubilarse allí.

Superado el desconcierto inicial, Ana se planteó que con la indemnización quizá podría montar ese negocio con el que había soñado, pero que no se había atrevido a desarrollar por las dudas sobre si le permitiría mantener su nivel de vida. Emprender un proyecto no es, necesariamente, cosa de jóvenes –recordemos casos como el de Nestlé, Estée Lauder o IBM, entre otros-. Aquellos con una larga trayectoria como trabajadores por cuenta ajena acumulan experiencias de gran valor y han tenido tiempo de construir un patrimonio, un colchón, que les dé cierta seguridad y les permita dedicarse a una actividad que les resulte más satisfactoria.

Para tomar la decisión adecuada, el ejercicio del Financial Life Planning es de gran ayuda: Ana debe determinar si el dinero que tiene es suficiente y, en caso de no serlo, cómo conseguir lo que necesita.

¿Cuánto cuesta la independencia económica?

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Lo primero que necesita hacer Ana es valorar cuánto cuesta el nivel que desea tener y cuánto costará poner en marcha su negocio, para evitar que esto último ponga en peligro lo primero. Ana quiere gastar 2.500 euros al mes a lo largo de su vida, pero no sabe con certeza cuánto recibirá de la Seguridad Social cuando se jubile, lo más prudente es hacer un cálculo conservador para asegurar sus objetivos. Así, estimamos que le corresponderá una pensión de 16.800 euros, para que más adelante evite las sorpresas negativas.

En la valoración de las partidas de ingresos y gastos que hagamos en este ejercicio debemos tener en cuenta la inflación, para que las estimaciones sean realistas. Con este criterio y en un escenario de inflación del 2% para los gastos (es el nivel que marca como objetivo el Banco Central Europeo) y del 0,25% para la pensión pública (es el mínimo legal para su revalorización), determinamos que el coste de su objetivo es de 903.363 euros.

Ana dispone en este momento de 700.000 euros, lo que no cubre la totalidad de sus necesidades de rentas y, por tanto, tampoco la puesta en marcha del negocio que tiene en mente. Si quiere lograr el doble objetivo de emprender un negocio y mantener el nivel de vida, lo aconsejable es que acuda a los mercados financieros.

¿Qué rentabilidad deberían darme las inversiones?

Abante consejero financieroEn función de la rentabilidad que consiga por su patrimonio actual, Ana dispondrá de más o menos dinero para su nuevo proyecto profesional. La rentabilidad necesaria debe determinarse en función de su objetivo y siempre de acuerdo con nuestras circunstancias personales y nuestro perfil de riesgo. A la hora de determinar el dinero que puede y quiere dedicar a un futuro negocio y a mantener el nivel de vida conviene hacer un análisis exhaustivo, contar con posibles imprevistos y dificultades, entre otras cuestiones.

De esta forma, cuanta mayor rentabilidad busque, más riesgo deberá asumir y más dinero podrá destinar a su futuro negocio. Por ejemplo, si la rentabilidad objetivo es del 3% podrá invertir en su proyecto casi 120.000 euros. Sin embargo, si consiguiera un 4%, dicha cantidad podría superar los 180.000 euros. De ahí la importancia de hacer una buena planificación financiera que nos permita determinar nuestra situación, cuantificar nuestros objetivos y diseñar la mejor cartera de inversión para nuestros objetivos.

*El número de trabajadores mayores de 50 años prejubilados en 2015 –aquellos casos cuyo coste cubre la empresa- fue de 8.109, un 55,5% más que los 5.214 de finales de 2014.