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José A. Herce: “Jubilación y sostenibilidad en el siglo XXI”

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José Antonio Herce, economista especializado en longevidad y pensiones, cree que la sociedad no ha percibido y comprendido todavía el efecto que tiene, en todos los ámbitos, el hecho de que las personas vivamos cada vez más años y lo hagamos, además, en mejores condiciones que las generaciones anteriores: “La resistencia al cambio es espeluznante y las décadas de retraso que estamos acumulando nos están haciendo perder mucho bienestar”, afirma.

El experto lleva años analizando las cuestiones relativas a las pensiones y la demografía y destaca que la prueba de que la sociedad no entiende por completo las consecuencias de la longevidad es que “la edad de jubilación (65 años) no ha cambiado durante más de un siglo, mientras que la esperanza de vida (al nacer o en cualquier otra edad) se ha incrementado mucho en este periodo de tiempo. ¿No es hora de que hagamos algo?”.

“Sabemos desde hace mucho lo que sucede; cada año, desde hace siglo y medio, vivimos 2,5 meses más. Y la gran edad va moviéndose con el tiempo. Sin embargo, la edad de jubilación permanece fija, cuando debería situarse, por este incremento de la esperanza de vida, entre los 81 y los 91 años (donde se sitúa la llamada ‘gran edad’)”, destacó Herce durante el diálogo que mantuvo con Santiago Satrústegui, presidente de Abante, en nuestro auditorio en Madrid.

En 1900 los tres ciclos vitales, tal y como destacó Herce, era 14 años el pre-laboral, 50 años de trabajo y 9 años de jubilación. Hoy son 25 años de vida juvenil y de formación, 35 años de vida laboral y 22 jubilado. “Nos negamos a abandonar el estatus que marcan los 65 años y nos hemos inventado una cuarta edad, eso es hacerse trampas al solitario, eso es la gran edad y no hay una tercera edad”, dijo.

“Nos negamos a admitir que somos más jóvenes de lo que marca nuestra edad”, señaló. “No envejecemos, sino que vivimos cada vez más”, subrayó. De hecho, a Herce no le gusta el término envejecimiento y cree que, dado que los 65 años de hoy son muy diferentes de los 65 de hace medio siglo, por ejemplo, se podría decir que, en realidad, se produce un “rejuvenecimiento”. Por eso, prefiere hablar de longevidad y de la gran edad a partir de los 90 años.

¿Soluciones para las pensiones?

El experto señaló que “la Seguridad Social es un invento fabuloso, pero está exhausta”. Herce considera que la Seguridad Social es un sistema muy generoso, “injustamente generoso”, y explicó que “lo que cotiza una persona (y su empresa), la Seguridad Social ya se lo ha devuelto a los 12 años de jubilarse (a tipos cero)”. Según Herce, “la Seguridad Social siempre pagará pensiones, pero no tan generosas como nos gustaría“.

Herce no cree que la solución pase por pedir a las generaciones más jóvenes que tengan más descendencia –“algo que está bien, si se quiere”, explica-. Más bien, y dado que cada vez vivimos más, habría que plantear alargar la vida laboral.“Hay un recurso en el que pensamos poco y que es monetizable: el tiempo. La ganancia de tiempo de vida no se está añadiendo a la parte productiva de la misma como sí ocurría hace tiempo. Y es ahí donde viene el problema de la sostenibilidad de las pensiones”, comentó el experto durante su conferencia.

Por otra parte, Herce reflexionó sobre la gestión que hacemos los españoles de nuestro patrimonio: “Somos ricos en patrimonio y pobres en rentas”. Es decir, la gran mayoría de jubilados tienen la vivienda pagada, pero pocos se plantean la “desacumulación” de activos, utilizar ese patrimonio inmobiliario para complementar nuestra pensión. Uno de los mensajes que lanzó el experto en este sentido fue: “No dejéis herencia; haced buen uso de vuestro capital”.

En su opinión, una de las grandes asignaturas pendientes en nuestro país es la de los planes de pensiones de empleo. Y una opción que contempla Herce es la de asegurar desde el sistema público la gran edad y que los años anteriores se financien con el ahorro privado, tanto el de los particulares como las aportaciones de las empresas.