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Josep Prats: “Comprar oro no es invertir”

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“El oro no es una inversión. Invertir es poner el dinero a trabajar y no otra cosa”, afirmó Josep Prats, gestor de Abante European Quality, durante un desayuno de actualidad celebrado en el auditorio Abante.

Prats hizo balance de la historia del oro desde el fin del patrón oro hasta nuestros días y explicó que “debemos olvidarnos del oro como símil de la solvencia de un país”, puesto que la solvencia de un estado se mide por su capacidad de generar impuestos.

Para contextualizarlo y desterrar la idea de que la estabilidad financiera depende de este metal precioso, Prats explicó que, actualmente, las reservas totales de oro que poseen los bancos centrales de todo el mundo suman 32.000 toneladas y se podrían guardar en una piscina olímpica.

Todo el oro de Estados Unidos equivale a la mitad de las grandes compañías que cotizan en la bolsa norteamericana”, señaló Prats. Si esa frase la traducimos a cifras, vemos que las 8.000 toneladas de oro que tiene la Resera Federal de Estados Unidos equivalen a algo más de 300.000 millones de dólares. “Una cantidad insignificante”, señaló el gestor, al tiempo que recordó que, por ejemplo, Apple vale el doble que esa cifra (en mayo de este año la compañía del iPhone superó los 800.000 millones de capitalización bursátil).

Al analizar la situación de nuestro país, Prats explicó que el Banco de España posee 282 toneladas de oro, que equivalen a casi 10.000 millones de euros, es decir, menos de un 1% de la deuda pública de España o menos de lo que se gasta mensualmente el Estado para pagar las pensiones.

 

La realidad del oro

El oro hay que considerarlo un simple metal, como el cobre o el zinc, puesto que su precio, a largo plazo, discurre con la inflación. “La realidad del oro es que no es un activo que vaya a producir ningún dividendo ni ningún interés. Además, a alguien que hubiera almacenado otro metal le hubiera ido mucho mejor”.

Sobre el comportamiento del oro frente a otros activos, Prats recordó que las grandes subidas del primero entre 1976 y 1980 y desde 2006 hasta 2011, se produjeron después de décadas en las que este activo, no había recogido la inflación. Además, explicó que “cuando la bolsa cae porque está cara, el oro no actúa; mientras que si los descensos se producen porque hay miedo entre los inversores, entonces el oro actúa como activo refugio”. Y aquí recordó que en los años de la burbuja tecnológica el oro no hizo nada.