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Planificar nuestro futuro: habilidades para un mundo digital y cambiante

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La Universidad de Stanford tiene un área dedicada a los Estudios continuos y la de Harvard, un programa para profesionales retirados, el Instituto para aprender durante la jubilación. Ambos son ejemplos de la importancia cada vez mayor de que las personas aprendamos durante toda nuestra vida, no limitando el aprendizaje a la infancia y la juventud. La formación continua, o lifelong learning en inglés, es una de las habilidades imprescindibles en el mundo actual, con la llamada cuarta revolución tecnológica, consecuencia de las nuevas tecnologías y la digitalización, en marcha.

Un informe de la consultora PWC titulado Lifelong learning: how to stay relevant in the digital age, ponía, precisamente, el foco en la necesidad de aprender de forma continua para seguir siendo relevantes en el mercado laboral en la era digital, con la mirada puesta en el largo plazo.

“La digitalización y la automatización están provocando una transformación fundamental en la forma en la que trabajamos y esto tiene un profundo efecto en las tareas que llevamos a cabo y en las habilidades que son necesarias para hacerlo. Las habilidades adquiridas en la educación inicial se vuelven obsoletas cada vez más rápido a medida que se aceleran los avances tecnológicos. Habilidades para la resolución de problemas y comunicación, curiosidad, adaptación y agilidad emocional se están volviendo cada vez más importantes”, señalaba el informe. ¿Por qué? Porque estas cualidades nos aseguran una gran resiliencia y éxito al afrontar un entorno laboral y social cambiante.

La digitalización no es el futuro, está ya aquí y su avance es muy, muy rápido. La principal diferencia entre la revolución digital, la cuarta revolución industrial, y las anteriores tiene mucho que ver con la velocidad a la que se suceden los cambios y avances y las dificultades de las personas para asimilarlos y adaptarse. La primera revolución industrial despertó miedos y tuvo sus detractores. Hoy sucede lo mismo. Vemos continuamente artículos sobre la digitalización y la automatización y cómo van a afectar al trabajo, se perderán empleos porque las máquinas y robots los podrán desempeñar con mayor eficiencia.

Estos cambios afectan a los trabajadores, y también a las organizaciones. “Cómo evolucionará el trabajo es una cuestión compleja y sin resolver todavía, pero las antiguas ortodoxias están empezando a caer. Las empresas necesitan volverse más ágiles para poder aprovechar las nuevas formas de flexibilidad laboral. Los trabajadores necesitan tener las habilidades y capacidad de adaptación que les ayuden a hacer de este entorno laboral más flexible una oportunidad para dar forma a sus carreras profesionales de una forma satisfactoria. Y para adquirir las nuevas habilidades que la automatización no puede reemplazar, los empleados necesitarán la ayuda de las empresas y los legisladores”, destaca la consultora McKinsey en un artículo titulado Rethinking work in the digital age.

Aprender, aprender y aprender

Así, en un entorno dominado por la automatización, la inteligencia artificial y los nuevos modelos de negocio y de trabajo, aprender durante toda nuestra vida (Lifelong learning) se ha convertido en un imperativo económico, como publicaba a comienzos de este año en un artículo la revista Harvard Business Review, en el que se indicaba que el 80% de los consejeros delegados consideran que la necesidad de desarrollar nuevas habilidades es el mayor desafío en el contexto actual.

La revista Forbes publicó en 2017 un artículo en el que afirmaba tajante que esta capacidad de aprendizaje continuo era básica: “El futuro de tu carrera depende del aprendizaje durante toda nuestra vida”, lo tituló. En el artículo se explicaba que no importaba el sector del que se tratara, las personas están preocupadas por cómo mantener sus trabajos y por el futuro de sus carreras laborales y la gran inmensa mayoría (el 87%) creía que será esencial desarrollar nuevas habilidades a lo largo de dicha carrera profesional para poder adaptarse a los cambios del entorno laboral.

Además, el aprendizaje durante toda nuestra vida no solo es bueno (o necesario) para nuestro desarrollo profesional, sino que tiene un impacto positivo en nuestra salud, nuestra vida social y nuestras finanzas, como señalaba en otro artículo Harvard Business Review hace un par de años.

Creatividad para cimentar nuestro futuro

Y este Lifelong learning está directamente relacionado con otro término, learnability (neologismo que surge de unir las palabras inglesas to learn, aprender, y ability, capacidad o habilidad) y que se podría traducir como aprendibilidad. Que, de hecho, fue una de las candidatas a palabra del año en 2017, según Fundeu, como explicábamos en este post, por la importancia que va a tener en nuestras vidas esa capacidad de aprendizaje.

Según el Foro Económico Mundial (Future of Jobs Report), en cinco años más de un tercio de las habilidades que consideramos que son esenciales hoy para trabajar, habrán cambiado. Y para adaptarnos y sobresalir, además de mantener la capacidad de aprendizaje durante toda nuestra vida, tendremos que desarrollar habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico, la gestión de personas, la inteligencia emocional o la flexibilidad cognitiva, entre otras. El informe del Foro Económico Mundial pone de relieve que, por ejemplo, la creatividad será una de las tres habilidades más importantes que necesitarán los trabajadores para beneficiarse de estos cambios.

No podemos predecir el futuro. Tampoco podemos frenar el progreso. Pero aprender y adaptarnos está en nuestras manos. Pensar en cómo queremos que evolucione nuestra carrera profesional es uno de los aspectos que debemos tener en cuenta cuando queremos diseñar nuestro plan financiero, porque todos nuestros objetivos vitales y profesionales están entrelazados y cómo financiarlos es la base sobre la que debemos trazar un plan.