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¿Y si me toca el premio ‘Gordo’ de la lotería de Navidad?

Asesoramiento & Financial Planning |
Premio Gordo Lotería Navidad

Llegan los turrones, los anuncios de colonias, la campaña de planes de pensiones… y la lotería de Navidad. Los más escépticos nos recuerdan cada año que, en realidad, la probabilidad de que nos toque uno de los primeros premios es muy reducida. Pero, en estas fechas, la ilusión y las tradiciones se imponen y el sorteo especial de Navidad lleva con nosotros más de dos siglos. Se venden 170 millones de cupones y se reparten más de 2.300 millones de euros. Y parte de la ilusión es, precisamente, repartirlo, compartirlo con nuestros seres queridos, y, por eso, cada año, los anuncios nos venden emociones.

Todos tenemos planes y sueños, y hemos pensado qué haríamos con el dinero si tenemos la suerte de que nos toque. Cada año vemos en la televisión a los afortunados brindando. El dinero, responde la mayoría, servirá “para tapar agujeros”, para cubrir una necesidad, para disfrutar, para pagar la casa, cambiar de coche…

Sin embargo, tras la alegría de saber que vamos a recibir un premio, nos interesa rebajar un poco las emociones -que, en los temas relacionados con las finanzas no son buenas consejeras- y pensar bien cuál es el mejor destino de ese dinero, que, en el caso del ‘Gordo’ es de 400.000 euros por décimo. Porque pasados unos meses, no es raro ver noticias de que una persona que ganó la lotería acabó sin un euro. De hecho, según diversos estudios, muchos de los afortunados en sorteos como el de la lotería de Navidad al cabo de unos años tienen menos dinero que antes de que les tocara. La felicidad que nos embarga al recibir una gran cantidad de dinero -puede ocurrir también en el caso de las herencias- puede llevarnos a tomar malas decisiones de inversión o a malgastarlo.

¿Cómo lo evitamos? Lo aconsejable es dejar pasar unos meses para poder pensar cuáles son nuestros objetivos (vitales o profesionales) y ver cómo ese dinero puede ayudarnos, priorizando y contextualizando las necesidades. Tener nuestros objetivos claros es fundamental para tomar las mejores decisiones en relación al dinero.

Hacienda también gana

Lo primero que debemos tener en cuenta es que los premios de la lotería están sujetos a impuestos y Hacienda aplica una retención del 20%, en el momento de cobrarlo, sobre el dinero que ganemos por encima de los mínimos exentos (una cantidad que se ha ido ampliando desde 2017). En concreto, la cantidad exenta este 2019 es de 20.000 euros y en 2020 se incrementará hasta 40.000 euros.

Así, si nos toca el ‘Gordo’ de Navidad, de los 400.000 euros de premio por décimo, 20.000 euros no pagan impuestos, pero por los 380.000 euros restantes sí debemos pagar, por lo que recibiríamos netos 324.000 euros. En cambio, en el caso de que nos toquen, por ejemplo, el cuarto o el quinto premio, que reparten 20.000 y 6.000 euros al décimo respectivamente, no pagaremos a Hacienda y recibiremos el importe íntegro. Y conviene recordar que, si el premio fuera compartido entre varias personas, la cuantía exenta se prorratea entre los cotitulares del décimo en función de la cuota que les corresponda.

Desde el punto de vista impositivo, también nos conviene tener en cuenta que si “regalamos” parte del premio a un familiar, si no demostramos que el boleto es compartido, hay que tributar por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (cedido a las comunidades autónomas), lo que podría reducir la cuantía neta que se recibe finalmente.

Tengo el dinero, ¿ahora qué?

Nos toca el premio, brindamos, nos abrazamos y nos imaginamos todo lo que vamos a poder hacer con ese dinero. Una alegría que se renueva cuando vemos el ingreso en nuestra cuenta. Pero, como decíamos, conviene dejar enfriar un poco las emociones para evitar que se nos vaya de las manos. Podemos dedicar algunas semanas, o incluso meses, dependiendo de la cuantía, a pensar cuáles son nuestros objetivos, en qué nos puede ayudar ese dinero y trazar un plan para tomar las mejores decisiones al respecto.

No es lo mismo amortizar la hipoteca que comprar un coche nuevo, ni invertir que abrir un negocio. Cada uno de estos objetivos requiere una cuantía determinada y en un plazo concreto. Así, por ejemplo, si tenemos algo más de 300.000 euros tras ganar el ‘Gordo’ de la lotería de Navidad, podemos decidir dedicar una parte a amortizar hipoteca, otra a un coche nuevo y otra a invertir para conseguir el capital que necesitamos para nuestra jubilación. O podemos prever que parte de ese dinero nos servirá para pagar la educación de nuestros hijos en el medio plazo. En función del objetivo y del plazo, acudir a los mercados financieros nos puede ayudar a conseguir más fácilmente lo que deseamos y, sobre todo en el caso de que se trate de un plazo temporal largo, a superar el efecto de la inflación, que provocaría que el dinero perdiese poder de compra.

En definitiva, es importante tomarnos un tiempo y poner algo de perspectiva. Contar con la ayuda de un asesor experto nos permitirá diseñar mejor el plan financiero que mejor se adapte a nuestro plan vital.