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EN EL PAÍS

Un fémur fracturado y sanado

Colaboraciones |

“Resulta difícil decir algo, cuando se está diciendo tanto a nuestro alrededor y cuando todo lo dicho hasta ahora, incluso desde hace mucho tiempo, conviene ponerlo en una situación de cuarentena, al menos preventiva”, escribe Santiago Satrústegui, presidente de Abante, en un artículo para El País.

Satrústegui reflexiona sobre lo que estamos viviendo en relación a la crisis sanitaria del coronavirus y al avance de la pandemia y mira hacia el futuro, hacia alguna de las conclusiones que sacaremos con el tiempo.

Así, dice que “necesitamos volver a privilegiar el consenso, las mayorías amplias y los acuerdos sobre lo básico”. Y señala también que otra conclusión más importante es que, en lo económico, no todo tiene un contravalor económico, afortunadamente: “La economía forma parte de un campo que interactúa con otras muchas disciplinas que forman el todo en el que las cosas acontecen. Política, sociología, ciencia, educación y otras muchas formas de cortar la realidad tienen que funcionar entremezcladas, dependen unas de otras”.

Satrústegui recurre a la respuesta que dio la antropóloga y poetisa Margaret Mead cuando un estudiante preguntó por el primer signo de civilización. “Un fémur fracturado y sanado”, es lo que respondió porque “en la vida salvaje, un fémur nunca sana porque solo puede hacerlo si alguien se preocupa de cuidar al herido”.

En este sentido, señala que “estamos ante una situación que nos va a cambiar y que va a exigir que todos demos el máximo para superar el reto. Políticos, científicos, educadores, periodistas y hasta los economistas tenemos un reto importante por delante”.

Por último, Satrústegui concluye reiterando que “estamos haciendo lo adecuado” porque de lo que se trata ahora es de “trabajar unidos para salvar al mayor número de personas”.

Aquí podéis leer el artículo completo.