Cómo convertir el patrimonio en ingresos para una jubilación cada vez más larga

Vivir más años es una buena noticia. Pero también plantea una pregunta clave desde el punto de vista financiero: ¿cómo convertir el patrimonio acumulado durante décadas en ingresos que permitan mantener el nivel de vida durante una jubilación que puede durar 25 o incluso 30 años? En la práctica, existen varias formas de hacerlo: desde generar ingresos periódicos con una cartera de inversión hasta utilizar soluciones diseñadas específicamente para pagar rentas, como las rentas vitalicias o las socimis.
Durante el tercer encuentro del ciclo de webinars sobre longevidad organizado por Abante, Henar Reguera, socia del área comercial, y Jaime Aguilar, socio del área de Asesoramiento patrimonial, abordaron precisamente esta cuestión: cómo transformar el patrimonio -financiero o inmobiliario- en rentas explícitas que complementen la pensión.
Como explicó Aguilar, antes de hablar de productos concretos conviene recordar una idea fundamental: generar rentas no significa necesariamente contratar un producto que pague una renta fija.
“Muchas veces pensamos en rentas como algo ligado a un producto específico, pero en realidad el propio patrimonio financiero puede convertirse en una fuente de ingresos si está bien estructurado”, añadió Reguera.
A través de fondos de inversión, por ejemplo, es posible planificar reembolsos periódicos que generen flujos recurrentes sin necesidad de desinvertir todo el capital. Esta estrategia permite convertir el patrimonio acumulado en ingresos, manteniendo el dinero invertido y aprovechando además la eficiencia fiscal de los fondos.
Se trata de una forma de generar rentas que ofrece varias ventajas:
- flexibilidad para adaptar los ingresos a las necesidades de cada momento
- posibilidad de mantener el capital invertido
- capacidad de crecimiento a largo plazo
- eficiencia fiscal frente a otras alternativas
En definitiva, es una forma de generar ingresos sin perder el control sobre el patrimonio.
Ahora bien, cuando hablamos de jubilaciones cada vez más largas, puede tener sentido complementar esta estrategia con soluciones diseñadas específicamente para generar ingresos recurrentes. Porque, como explicó Aguilar, al hacer el ejercicio de planificación financiera no se trata de elegir una única solución, sino de entender qué papel debe jugar cada herramienta dentro del plan.
Rentas vitalicias: ingresos garantizados de por vida
Entre las alternativas diseñadas para generar ingresos estables destacan las rentas vitalicias. Se trata de un producto asegurador mediante el cual una persona entrega un capital a una compañía aseguradora y recibe a cambio una renta fija de por vida.
Su principal ventaja es evidente: ofrecen protección frente al riesgo de longevidad. “Una renta vitalicia garantiza que seguirás recibiendo ingresos independientemente de los años que vivas”, explicó Aguilar durante el webinar.
Además, en España cuentan con incentivos fiscales relevantes. Por ejemplo, las personas mayores de 65 años que venden un bien -como un inmueble o una cartera de acciones- pueden reinvertir hasta 240.000 euros en una renta vitalicia y quedar exentas de tributar por la ganancia patrimonial.
Asimismo, la tributación de las rentas es reducida. En el caso de personas de 70 años o más, solo tributa el 8% de la renta recibida, mientras que el 92% restante queda exento. Sin embargo, también tienen limitaciones que conviene entender dentro de la planificación global:
- el capital se convierte en renta y deja de estar disponible
- la renta suele ser fija, por lo que puede perder poder adquisitivo si la inflación es elevada
- en determinadas modalidades, el capital no se transmite a los herederos
Por eso, como recordó Aguilar, su función dentro de una estrategia patrimonial suele ser clara: garantizar una base de ingresos estable que aporte tranquilidad.
Del ladrillo al inmobiliario diversificado
En España, tradicionalmente, muchos inversores han buscado generar rentas a través del alquiler de un inmueble. La idea de que “la casa paga una renta” sigue muy arraigada en nuestra cultura financiera. Sin embargo, esta estrategia también presenta riesgos que conviene tener en cuenta.
- concentración del patrimonio en un único activo
- dependencia de un solo inquilino
- costes de mantenimiento y gestión
- riesgo de impago
- falta de liquidez
Las socimis (sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria) han surgido precisamente como una evolución de esta cultura del ladrillo. Permiten invertir en activos inmobiliarios -oficinas, centros comerciales, logística o vivienda- de forma diversificada, profesionalmente gestionada y con liquidez, ya que cotizan en bolsa. Además, están obligadas a distribuir la mayor parte de sus beneficios en forma de dividendos, lo que las convierte en vehículos diseñados específicamente para generar ingresos recurrentes.
La clave no elegir un producto, sino construir un plan
En última instancia, la pregunta sobre cómo generar ingresos en la jubilación no tiene una única respuesta. Depende de la situación personal, financiera y patrimonial, de las necesidades de liquidez, del horizonte temporal y del grado de seguridad que cada persona desea tener.
Como recordó Reguera durante el encuentro, el objetivo no es encontrar el producto perfecto, sino construir un plan coherente: “Cuando hablamos de planificación financiera hablamos de algo más amplio que la inversión. Hablamos de cómo queremos vivir, de qué decisiones queremos poder tomar y de cómo estructurar el patrimonio para hacerlo posible”.
En un contexto de mayor longevidad, transformar el patrimonio acumulado en ingresos sostenibles será una de las decisiones financieras más importantes en jubilaciones cada vez más largas.