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El acierto de no cometer errores graves de inversión

Mercados & Gestión |
201701 no cometer errores de inversión

En un entorno de mercado complicado, no cometer grandes errores de inversión puede resultar el mejor acierto en la gestión de nuestra cartera, como destaca el equipo de gestión de Abante. La actualidad política y los grandes titulares desvían muchas veces nuestra atención y nos pueden llevar a tomar decisiones equivocadas para nuestras inversiones, dado que, como ya hemos comentado anteriormente y tal como explica el behavioral finance (la psicología del comportamiento financiero), nuestras emociones provocan que cometamos errores de inversión con cierta frecuencia.

Marta Campello, asset manager en Abante, explicaba hace unos días en Cinco Días que son dos los errores que más frecuentemente dan al traste con la rentabilidad de una cartera: vender en el peor momento y comprar con el retrovisor.

El primero, vender en el peor momento, es un comportamiento frecuente en los inversores. Nos dan miedo la incertidumbre y el riesgo. Y no valoramos de la misma forma la posibilidad de ganar un euro que de perderlo. De hecho, los expertos en esta área señalan que el dolor que provoca la pérdida es dos veces superior al placer que nos daría ganar la misma cantidad (Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en 2002, y Amos Tversky analizaron la aversión al riesgo, destacando la falta de objetividad de las personas al evaluar pérdidas y ganancias). De la misma forma que no damos el mismo valor a los bienes que ya poseemos que a los que todavía no tenemos.

Por eso, en los momentos de pánico en los mercados, las personas que tienen su ahorro –ese dinero que tanto le cuesta acumular- invertido, se dejan llevar por el miedo a perderlo. Vender activos en esta situación nos puede salir caro. Por un lado, normalmente claudicamos en el punto más bajo del mercado y vendemos en el peor momento posible. Por otro, volver a recuperarse una vez fuera del mercado es más difícil y cuesta más, probablemente nos perdamos parte de la subida.

El segundo error importante que se suele cometer es invertir con el retrovisor, es decir, en función de las rentabilidades pasadas. Y como sabemos, estas no garantizan las rentabilidades futuras. Tal y como explicaba Campello en su tribuna: “Tendemos a fijarnos en las cosas que lo han hecho bien o en las temáticas que han funcionado en el pasado. La inercia nos lleva a pensar que deberían seguir funcionando. Normalmente, ocurre todo lo contrario”.

Y para ilustrarlo pone como ejemplo dos de las ideas que mejor habían funcionado en el pasado y que se han dado la vuelta, bruscamente, en los últimos meses, arrastrando en este giro a inversores cuyo perfil de riesgo era medio o medio-bajo: los bonos de gobierno con duración y las estrategias apoyadas en activos de calidad, defensivos, etc.

Hacer market timing es muy difícil y controlar nuestras emociones también. Por eso es recomendable dejarnos aconsejar por expertos en gestión para nuestras inversiones.

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