Los retos del asesor financiero: mercados nerviosos y emocionalidad humana

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24/06/2022

Tras más de 120 días de guerra entre Rusia y Ucrania, seguimos viendo momentos complicados en los mercados. Sigue repuntado la inflación, los precios de las materias primas continúan al alza, los bancos centrales tratan de establecer una hoja de ruta para paliar los daños y la volatilidad forma parte del día a día del mercado.

Si a este contexto de incertidumbre geopolítica y económica, le sumamos que las personas somos seres emocionales -las experiencias del pasado nos afectan a la hora de tomar decisiones sobre nuestras inversiones-, el resultado puede ser una salida prematura del mercado y, por lo tanto, que no alcancemos la rentabilidad que buscamos y que nuestros objetivos personales se vean comprometidos.

Es en estos momentos complicados, cuando el acompañamiento es más importante que nunca y la figura del asesor financiero cobra más importancia. ¿Cómo afecta este escenario a mis inversiones? ¿Qué medidas debería tomar?

Soy inversor: ¿qué debo hacer en este escenario?

“Hemos vivido muchas crisis últimamente y si algo nos han demostrado es que las emociones son malas consejeras y, a veces, lo peor que podemos hacer es salirnos del mercado por miedo a perder más dinero”, señala Marta Rodríguez, socia y directora comercial de Abante. Por eso, en momentos complicados, la figura del asesor financiero se vuelve más importante que nunca para que podamos tomar buenas decisiones financieras.

En este sentido, la directora comercial de Abante explica cuál debería ser el punto inicial de cualquier inversor ante una situación complicada de mercado: “La primera de las recomendaciones que damos es que hay que mantenernos invertidos y acudir a un asesor financiero, que es quien ayudará al inversor a contextualizar las caídas que estamos viviendo dentro de su estrategia financiera”.

Cuando pensamos en invertir, hablar tan solo de rentabilidad o números, no es suficiente.

Resulta importante recordar que nuestras inversiones responden a nuestros objetivos vitales, al para qué queremos invertir y a nuestro perfil de riesgo. Y, aunque nadie tenga la bola de cristal o el conocimiento absoluto sobre lo que va a pasar, contar con un asesoramiento financiero especializado que nos ayudade a la construcción de una cartera global y diversificada y a enfrentarnos a momentos de incertidumbre proporciona tranquilidad y seguridad.

“Cualquier estrategia de inversión debe tener una reflexión previa en el que se establezca el para qué estamos invirtiendo, pasando por un proceso de planificación financiera que nos ayude a contextualizar cuáles son mis objetivos, cuál es mi nivel de gasto, de ahorro e inversión y, por tanto, qué rentabilidad necesito yo para cumplir esos objetivos”, subraya Rodríguez.