Mujeres y decisiones de inversión: el paso de ocuparnos de nuestras finanzas

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07/03/2017
Mujeres y decisiones de inversión

En los últimos días se han publicado numerosos artículos sobre diferentes aspectos de las desigualdades de género, con motivo del día de la mujer trabajadora. Centrándonos en el ámbito económico y financiero, las cifras –teniendo en cuenta que hablamos de medias- ponen en evidencia que las mujeres cobran de media menos, que ocupan con más frecuencia puestos a media jornada o temporales, que reciben una pensión más de un tercio inferior a la de los hombres… y que viven más años.

Esta situación provoca que muchas mujeres se preocupen por su futuro, por mantener el nivel de vida cuando se jubilen, temen que la pensión pública no vaya a cubrir sus necesidades durante esa etapa vital que puede prolongarse tres décadas. La cuestión es que, mientras conseguimos cerrar ese ‘gap’, es importante también que nos ocupemos de nuestras finanzas, que no deleguemos en otra persona, que nos concienciemos de involucrarnos más en la gestión de nuestro dinero  y nuestro patrimonio; diseñar un plan financiero sobre la parte que cada uno de nosotros podemos controlar nos ayudará a reducir incertidumbres y a alcanzar nuestras metas profesionales y personales.

Tal y como explicábamos en la Guía Mujeres y decisiones de inversión, que puedes descargarte gratis a través de este enlace, la diferencia de tener que cubrir cinco años más de esperanza de vida implica un esfuerzo de ahorro un 35% superior si, por ejemplo, queremos obtener una renta mensual de 2.000 euros a partir de los 67 años. A este esfuerzo debemos sumarle el que hay que hacer si el sueldo es inferior.

En la guía, publicamos los resultados de una encuesta que realizamos entre 1.000 mujeres con edades entre los 20 y los 65 años, que nos mostraban que a las mujeres sí les interesa ocuparse de sus ahorros y tomar decisiones de inversión y las que no lo hace es, mayoritariamente, porque creen que no tienen los conocimientos suficientes.

En muchas ocasiones, tienen ese conocimiento, pero les falta un empujoncito para implicarse en los temas financieros. Tal y como destacaba Belén Alarcón en la guía Mujeres y decisiones de inversión: “Las mujeres somos buenas planificando. Solemos saber cuáles son los objetivos y prioridades de nuestra familia y, también, tenemos los números en la cabeza –cuánto y en qué gastamos, cuánto cuestan nuestros objetivos, etc.-. Pese a esta realidad, lo curioso es que no somos conscientes de que tenemos esta habilidad y, por ello, de lo importante que es que formemos parte del proceso de inversión”.