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Pangea Insights (XIX): La junta de culata de mi cerebro

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El otro día un buen amigo me comentó que me veía más ido de lo normal. Llegué a casa y mi querida esposa aludió también a que me encontraba como un zombie de Walking Dead. Llegó el partido de baloncesto y mi entrenador me abroncó por mi ‘empanada’ y falta de comprensión de los sistemas. Un antiguo compañero de trabajo me dijo que me había cruzado con él por la calle y que me había visto hablar solo y, para acabar de liarla, el otro día se me olvidó dónde había dejado el coche.

La verdad es que ante semejante aluvión de ‘acusaciones’ sobre mi estado mental, me preocupé y fui el otro día a ver a mi psiquiatra. Sin embargo, para desgracia de mi mujer, el veredicto fue que estaba más cuerdo que nunca, pero que sí que apreciaba que tenía muchísimas cosas en la cabeza que me perturbaban y había signos claros de que la junta de culata que protege mi cerebro-motor estaba empezando a resquebrajarse, con la posible grave avería que se podía producir en él. Me recomendó que expulsara todas mis preocupaciones sin tapujos como terapia de choque para bajar la temperatura del motor y evitar mayor sufrimiento de la junta de culata de mi cerebro. Siguiendo al milímetro las recomendaciones de ‘Il Dottore’ expongo a continuación algunas de las cosas que me pasan por la cabeza.

 

La credibilidad del sistema financiero chino y cuánto tiempo tardarán en reconocer que tienen un problema y que los NPL ( Non-performing loans o préstamos en mora) no pueden seguir ahí. Emitir deuda para pagar deudas impagables no es el camino, el entramado de sociedades cuasi gubernamentales interpuestas para emitir bonos y sostener la burbuja es un ejercicio que lo único que hace es dilatar la quiebra de alguna entidad financiera.

¿Tanto cuesta reconocer que en China existe un problema de exceso de capacidad financiado con unos niveles de deuda insostenibles, pero que a su vez el tránsito hacia una economía de demanda ha sido un fracaso?

Me da muchas veces la sensación de que a nadie le preocupa que el PPI chino ( Producer Price Index o índice de precios de producción) lleve en negativo 44 meses y que la deflación campa a sus anchas.

¿Cuándo acabará la discusión de si China crece al 9/8/7/6 o 5%, si lo que hace falta es que crezca de otra forma? Su crecimiento, a medida que aumente su renta per cápita, debe moderarse hacia la zona del 3/4 %. El drama es asumir que creces al 6/7%, pero en base a una burbuja de crédito e inmobiliaria no sostenible.

Las divisas emergentes han sufrido un proceso de devaluación frente al dólar, a medida que se han producido la salida de capitales y las caídas de balanza por cuenta corriente. Pero ahora China debe elegir entre dar credibilidad vía fortaleza/estabilidad de la divisa para evitar una crisis de crédito o depreciar por necesidad para crecer vía exportaciones.

La deuda de uno es el ahorro del otro y eso se ve en la desaceleración de la deuda de las familias americanas frente al aumento de la del Estado o el incremento de la de los chinos, que han sustituido a los americanos como “grandes gastadores”. Los bajos tipos hipotecarios han vuelto a tener un efecto claro en la recuperación del precio de la vivienda, que están por encima de la burbuja de 2007. La sensación de riqueza inmobiliaria sigue siendo el antídoto perfecto a la precaria recuperación de los salarios.

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