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Prats: “La mejor rentabilidad de la bolsa estadounidense se explica por la banca”

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“El comportamiento de las grandes compañías de consumo e industria europeas ha sido bueno en los últimos años; ha sido tan bueno como el de las compañías comparables estadounidenses. La diferencia en el comportamiento de la bolsa europea y la estadounidense se explica por el sector bancario, que en Europa lo ha hecho mal y en Estados Unidos lo está haciendo bien”. Con esta idea arrancó Josep Prats, gestor de Abante European Quality, su última conferencia para inversores en Abante en Madrid.

Prats explicó que las grandes compañías europeas de consumo e industriales, como Daimler, BMV, Louis Vuitton, Inditex, que en su cartera representan dos tercios, han tenido un buen comportamiento en los últimos años. Una evolución comparable con la de las compañías similares estadounidenses. Este tipo de empresas, a uno y otro lado del Atlántico, son compañías globales cuyo beneficio depende, sobre todo, del crecimiento global, no de la evolución de la economía europea o la estadounidense. Son compañías a las que preocupa el crecimiento de zonas como China, por ejemplo. “Si hay crecimiento económico mundial estas compañías lo tienen que hacer muy bien”, destacó Prats.

Así, tal y como subrayó Prats durante su conferencia, la diferencia de rentabilidad entre la bolsa de Estados Unidos y la europea se debe, en tres cuartas partes, a la evolución de los bancos. El otro 25% de la rentabilidad se explica por las cuatro grandes compañías tecnológicas estadounidenses, que han tenido una gran revalorización.

¿Qué ha ocurrido con la banca europea?

Los bancos del Viejo Continente “están más sometidos a los avatares políticos”, explicó Prats. “En los últimos 20 años el comportamiento del Euro Stoxx 50 y el del S&P 500 se comportaron de forma casi mimética hasta el año 2011. A partir de ese año, la banca estadounidense se desmarca y sube mucho más”, añadió.

“¿Qué pasó ese año para que se desmarquen? Que en Europa tuvimos una segunda crisis financiera que ellos no tuvieron”, señaló el gestor. La crisis del euro de 2011 provocó que las primas de riesgo de países como España e Italia se disparasen porque “el mercado descontaba una ruptura del euro”. Cuando las primas de riesgo se normalizaron, “vimos como las cotizaciones de los bancos europeos mejoraron”. “Pero, el año pasado, cuando llega al gobierno italiano una coalición populista, la prima de riesgo de este país volvió a dispararse”, explicó Prats. “Tenemos una percepción de riesgo sobre el euro que pesa de forma importante sobre los bancos”, afirma el gestor.

Tal y como explicó, los grandes bancos europeos cotizan a 6,5 veces beneficio, unos múltiplos que, en opinión de Prats, son muy bajos, “representativos de una percepción de riesgo en Europa muy elevada, consecuencia de la inestabilidad política”. “Por este mismo beneficio antes de las elecciones italianas estábamos pagando 10 veces. En estados Unidos pagan 12 veces” señala. Y afirma: “Con que se mantuviera el actual beneficio de los bancos europeos, si pagásemos 10 veces por él, los bancos cotizarían hasta un 40% de su nivel actual”.

Así, Prats considera que hay dos circunstancias anormales: por un lado, se están pagando unos múltiplos muy bajos por los bancos como consecuencia de las dudas sobre el euro y, por otro, el actual nivel de tipos lastra los beneficios de las entidades. Sobre los tipos, Prats señaló que, aunque la subida se retrase -lo que parece lo más probable en vista de los últimos mensajes lanzados por la autoridad monetaria-, “no quiere decir que no se vaya a producir”, “que se retrase la subida no explica la marcadísima infravaloración de los bancos”.

Europa no es Japón

El gestor dedicó parte de su conferencia a explicar, al hilo de la situación actual de los tipos de interés y la posibilidad de una “japonización” de la economía europea, que “Europa no es Japón”. La economía nipona es completamente diferente. Para empezar porque se trata de un país en el que apenas hay inmigración y la población lleva décadas estancada, mientras que en Europa o Estados Unidos sí ha crecido. Y, además, la inflación en las dos últimas décadas en Japón ha sido del 0%, mientras que en Europa lo que hace veinte años costaba 100 hoy cuesta 140 (en Estados Unidos, 150). “Esa es la gran diferencia”.

Como consecuencia de esta evolución de la inflación, el tipo real del bono nipón a 10 años ha sido similar en este periodo al del alemán o al de Estados Unidos. Teniendo en cuenta la inflación, la rentabilidad de la deuda en Japón ha sido del 1% de media anual, mientras que en el Viejo Continente ha sido del 1,1% y al otro lado del Atlántico, del 1,2%.

Prats terminó la conferencia poniendo el foco en el crecimiento de la economía global, que es la que explica la rentabilidad de dos tercios de su cartera. Y el crecimiento mundial sigue estando, de media, en torno al 3%. La incógnita es si va a seguir siendo así y en este sentido la mayor preocupación podría venir sobre la evolución de la economía china.

“Y China sigue creciendo”, subrayó Prats. Y para ejemplificar esta afirmación utilizó el dato del fortísimo crecimiento del parque de automóviles, como indicador del crecimiento de la población consumidora en el gigante asiático. “En los últimos catorce años el número de automóviles en China ha pasado de 20 a 180, lo que implica que hay 600-700 millones de personas de la clase ‘consumidora’ -termino que Prats prefiere en lugar de clase media para evaluar la oportunidad de una inversión-. Y todavía queda la otra mitad de la población por entrar”, concluyó.