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¿Qué es el Private Equity y qué ventajas ofrece?

Mercados & Gestión |
Abante private equity inversiones alternativas

A lo largo de los últimos años hemos visto un auge de la inversión alternativa –private equity, inmobiliario, renovables, infraestructuras, deuda privada, etc.- en nuestro país. Entre las principales razones que dan los expertos para explicar el crecimiento de este tipo de inversiones se encuentra la búsqueda de rentabilidad atractiva en un entorno de tipos de interés muy bajos y, muy importante, la descorrelación que suele haber con la inversión en activos tradicionales (como la bolsa o la renta fija), entre otras.

Las inversiones en activos alternativos han experimentado un fuerte crecimiento en el último lustro y en 2019 los activos bajo gestión alcanzaron los 10.310 billones de dólares en el mundo, según las cifras publicadas por la consultora Prequin. Mark O’Hare, CEO de Prequin explica que los activos alternativos han proporcionado buenos retornos tanto en mercados alcistas como bajistas, lo que ha contribuido a incrementar el interés de los inversores. En España en 2019 se marcó un máximo histórico por encima de los 8.000 millones, según la patronal Ascri. Sin embargo, los datos publicados a mediados de julio muestran una caída importante de la inversión en private equity en el primer semestre de 2020, debido a que se han paralizado las grandes operaciones por la crisis de la COVID-19.

Una de las opciones de inversión alternativa es el Private Equity, que consiste en aportar recursos financieros durante un periodo a cambio de una participación en empresas -normalmente no cotizadas, aunque en algunos casos sí puede tratarse de cotizadas- de las que se espera un alto crecimiento. Se trata, básicamente, de hacer inversiones profesionales a largo plazo en compañías pequeñas, medianas y grandes con el objetivo de hacerlas crecer, fortalecerlas y conseguir que sean más rentables, tal y como explica la asociación de capital privado Invest Europe, que representa a las firmas europeas de Private EquityVenture Capital y de inversión en infraestructuras.

Private Equity: el foco en el largo plazo ayuda con los ‘baches’ en el corto

Los gestores de Private Equity consideran que mantener la compañía privada permite que poner el foco en llevar a cabo las decisiones y cambios necesarios en el medio y largo plazo, en lugar de tener que centrarse en los resultados a corto plazo que suelen demandar los mercados bursátiles y los accionistas de las cotizadas, destacan desde Invest Europe. Los gestores de Private Equity obtienen fondos de un amplio abanico de fuentes, desde inversores institucionales a fondos de pensiones, pasando por aseguradoras o inversores particulares.

Así, las inversiones en Private Equity tienen, como decíamos, un horizonte de medio y largo plazo, periodo durante el cual los gestores se involucran activamente en el negocio y, llegado el momento oportuno, saldrán del capital de la compañía. Durante el tiempo que permanecen invertidos, proporcionan, por un lado, recursos -es una fórmula para ampliar alternativas de financiación más allá de la bancaria- y, por otro, experiencia en el desarrollo del negocio.

Este foco en el largo plazo es una de las razones por las que este tipo de inversiones alternativas han captado la atención de los inversores en los últimos meses. Por un lado, evita que el inversor desinvierta en el corto plazo cuando se produce una crisis en los mercados financieros. Por otro, tal y como explica Santiago Satrústegui, presidente de Abante, “la ventaja del Private Equity durante las crisis es que, normalmente, los gestores pueden encontrar más oportunidades de compra de buenos negocios a precios más baratos”. “Normalmente, las rentabilidades de los fondos de Private Equity que empiezan en épocas de crisis suelen ser mejores comparadas con los de otras añadas por esta razón”, añade.

¿Qué hay que tener en cuenta cuando invertimos en Private Equity?

El objetivo por parte del inversor en Private Equity es maximizar su beneficio, entrando en la compañía para ayudar a su desarrollo o expansión -en función de en qué momento se encuentre esta- para, una vez alcanzado este punto, salir de la misma y rentabilizar la inversión. Por eso, la inversión en Private Equity hay que afrontarla teniendo en cuenta una serie de cuestiones.

La primera es el plazo: dado que se trata -en un amplio número de casos- de compañías no cotizadas, no existe la liquidez de las inversiones en renta variable (aunque haya un mercado secundario). Además, y sobre todo cuando se invierte en las fases iniciales del proyecto empresarial, hay que dar tiempo para que los planes de negocio maduren y se materialicen para que la estrategia genere la suficiente rentabilidad, por lo que el plazo de inversión suele ser medio o largo.

De hecho, cuando se plantea el plan de inversiones, se habla siempre de la curva J, que es la forma gráfica en la que se representan los desembolsos de dinero y el retorno de las inversiones: en los primeros años se requieren importantes desembolsos de dinero (las llamadas de capital a medida que se van realizando las inversiones), por lo que al principio, además de la inversión se realizan los pagos de gastos y comisiones, lo que provoca que la valoración inicial de un fondo de Private Equity sea negativa.

Cuando la cartera del fondo va adquiriendo madurez es cuando la curva de rentabilidad coge pendiente, llegando no solo a alcanzar el coste de la inversión, sino que paulatinamente la curva se eleva y se empieza a apreciar la puesta en valor de las decisiones que han ido tomando empresarialmente. El pago a los inversores se empieza a hacer después de que esto ocurra, también de forma paulatina y normalmente entre el año 4-6 de la inversión hasta que se cumple el plazo del fondo.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que este tipo de inversiones suelen requerir una cantidad mínima elevada y conllevan cierto riesgo, son inversiones que requieren un análisis profesional dada su complejidad.

Inversión en diferentes fases empresariales

La inversión en Private Equity se puede canalizar, fundamentalmente, a través de fondos de fondos, de fondos especializados o de forma directa. Y se puede invertir en diferentes fases de la compañía: Venture Capital, Growth y madurez o Buyout (en función del tamaño que ha alcanzado la empresa). E, independientemente de en qué fase se invierta, se pueden utilizar diferentes estrategias. Combinar empresas en diferentes fases y a través de las distintas estrategias ayudará a construir una cartera diversificada y a maximizar el binomio riesgo-rentabilidad.

En la fase inicial, en la que invierte el Venture Capital, la mortandad de las empresas es bastante alta, por lo tanto, el riesgo de la inversión es mayor. El Venture Capital se puede subdividir en capital semilla (Seed capital), capital de arranque (Start up) y otras fases de desarrollo temprano, según ASCRI. Y, por su parte, el Private Equity se divide en cuatro tipos de inversiones: capital de expansión (Growth), capital de sustitución (Replacement), operaciones apalancadas (LBO o leverage buyout) y capital de reestructuración (Turnound). En las fases de crecimiento y madurez, la mortandad se reduce, son proyectos más consolidados que buscan financiación para su expansión e internacionalización.

Abante Private Equity I FCR

Abante lanzó en mayo de 2019 Abante Private Equity I FCR, un fondo de fondos de Private Equity multiestrategia, que ofrece la posibilidad de invertir en las principales estrategias y gestoras a escala global en este tipo de activo a través de un único vehículo de forma eficiente y diversificada, cuya gestión corre a cargo de Abante Asesores SGIIC y cuenta con Altamar Private Equity SGIIC como asesor de inversiones.

Las inversiones de Abante Private Equity I FCR se centran en la selección de gestores consolidados con una estrategia consistente y equipos estables bien dimensionados que hayan generado, de forma recurrente, rentabilidades atractivas con baja volatilidad. El fondo persigue maximizar el binomio rentabilidad-riesgo, garantizando el acceso a gestoras de primer nivel y con exposición a todas las estrategias relevantes dentro de la industria del Private Equity. En junio, Mapfre lanzó junto con Abante un fondo de fondos de Private Equity, en el que Abante será la gestora y estará asesorado por Altamar.