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Resaca postelectoral y escenario económico -José Ramón Iturriaga

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Pues ya está. Ya se han celebrado las elecciones generales y, aunque en este momento la principal conclusión es que no hay nada claro, pues parece no haber suma posible, en mi opinión los resultados no han sido malos.

Hay varios datos clave para llegar a esa conclusión. La suma de PP y Ciudadanos es mayor que la de PSOE, Podemos e Izquierda Unida. Por lo tanto, Pedro Sánchez, ni queriendo, puede tratar de gobernar. La posibilidad de incorporar a los nacionalistas a la coalición, no resulta planteable hoy por hoy. El escenario apocalíptico –gobierno de izquierdas de corte radical– que inversores y analistas políticos analizaban antes de las elecciones ha quedado definitivamente descartado, pese al buen resultado del partido de Iglesias. Y esa debería ser la primera lectura y la que, desde luego, van a hacer los inversores internacionales, a quienes les importa más quién no gobierna que el que finalmente lo consiga.

Las posibilidades que se abren hoy son dos. Elecciones anticipadas si el PP no es capaz de formar gobierno o un gobierno en minoría del Partido Popular con las abstenciones de Ciudadanos y PSOE. La gran coalición que hemos podido ver en otros países europeos parece todavía improbable en España, porque los partidos políticos españoles no tienen todavía la madurez democrática necesaria.

Y a cada minuto que pasa, la opción de un gobierno en minoría toma fuerza, ya que nadie parece interesado en unas elecciones anticipadas (el PSOE, seguramente, menos que nadie). Por lo tanto, un eventual entendimiento, aunque sea de mínimos, entre el PP y el PSOE, sería una buena solución, teniendo en cuenta el calado de los desafíos a los que se enfrenta España en el futuro próximo.

Decía Sánchez Ferlosio que nadie quiere que se le convenza de nada y no es en absoluto mi intención, pero la aritmética es muy tozuda. Y lo miremos por donde lo miremos, el resultado va a forzar, por primera vez en nuestra democracia, que los dos grandes partidos se sienten a hablar. Tal vez esta solución, no contemplada antes de las elecciones, se imponga. Además, en términos de resultados tangibles, quizás sean mejores que los alcanzados por una hipotética coalición entre PP y Ciudadanos, que al final no era muy distinto de lo que hemos tenido los últimos años.

Si este escenario se materializa, la descompresión política que tenemos por delante en los próximos meses también va a ser buena noticia para la economía española que, en cualquier caso, ya tiene mucha inercia.