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Volatilidad y tono negativo en los mercados para estrenar agosto

Mercados & Gestión |
Visión de mercados y posicionamiento

Las últimas cuatro sesiones de bolsa han roto la tónica de la tranquilidad que disfrutábamos desde el mes de junio y han marcado un inicio de agosto un tanto turbulento. En estos cuatro días, los índices estadounidenses se han dejado más de un 6%, un 7% en el caso de Europa y Japón, un 10% si miramos el índice de mercados emergentes y casi un 15% de caída para la bolsa china. Una parte importante de dicha caída tuvo lugar en la sesión del lunes 5 de agosto.

El tono negativo y el incremento de la volatilidad en el arranque de agosto se ha producido al calor de las últimas noticias sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, en un contexto en el que los volúmenes de negociación son bajos y a pesar de que los resultados empresariales que acabamos de conocer han sido mejores, en general, de lo esperado y de que los datos económicos, en especial en Estados Unidos, son razonables.

Consideramos que hay que poner cierta perspectiva a lo que está ocurriendo en los últimos días y que el mercado ha reaccionado como es lógico que lo haga. El Comité de Inversiones de Abante, después de un semestre muy positivo para los activos de riesgo, había tomado la decisión de reducir de forma progresiva el riesgo en las carteras, porque sin poder anticipar cuándo, sí esperábamos que el mercado se tomara un cierto respiro. La reducción del nivel de riesgo y la incorporación de coberturas, justo antes de la reunión de la Fed, en nuestras carteras han resultado muy oportunas para sortear con mayor tranquilidad el episodio que estamos viviendo.

¿Qué ha sucedido?

En los últimos días los mercados han tenido que digerir varias noticias.

Julio se despidió con uno de los platos fuertes que los mercados llevaban tiempo esperando: la reunión de la Reserva Federal estadounidense. La expectación sobre si la Fed cambiaría desde ya el rumbo de su política monetaria o si, por el contrario, esperaría hasta septiembre era elevada. El consenso de mercado mostraba, previamente a la reunión, un nivel casi unánime, de una rebaja esperada de, al menos, 25 puntos básicos.

Y la Fed cumplió con lo esperado: rebajó los tipos en un 0,25%, para dejarlos en el rango 2-2,25%, y adelantaba, además, dos meses la finalización en la reducción del balance, para este mes de julio en lugar de septiembre como estaba previsto, dejándolo en 3,8 billones de dólares.

Más allá de esta decisión, el interés del mercado estaba en el mensaje y fue este el que defraudó a los inversores. El presidente de la Fed, Jerome Powell, habló de la fortaleza de la economía y del mercado laboral, de las escasas presiones inflacionistas, y calificó la medida como un “ajuste de mitad de ciclo” y no como el principio de una serie de bajadas. Así, el último día de julio nos dejó caídas en los índices estadounidenses (-1% en el caso del S&P 500), que se alejaban ligeramente de sus máximos históricos, alcanzados apenas un par de días antes.

Trump dispara el temor de los mercados

Ya en agosto, ha sido el presidente estadounidense Donald Trump quien ha lanzado un jarro de agua fría a los que deseaban un verano tranquilo. El pasado jueves 1 de agosto, con las bolsas europeas ya cerradas, Trump arremetía contra China y anunciaba -a través de Twitter- una nueva ronda de aranceles.

En primer lugar, acusaba a China de ser extremadamente lento en el cumplimiento del compromiso de adquirir productos agrícolas de Estados Unidos (soja, avena, maíz y trigo). En segundo lugar, hacía responsables a los exportadores chinos de haber introducido en los Estados Unidos un opiáceo que estaría ocasionando muertes entre la población estadounidense y, por último, anunciaba que aplicaría un arancel del 10% a 300.000 millones de dólares en bienes y productos procedentes de China que entraría en vigor a partir del 1 de septiembre. Este arancel es adicional al ya anunciado del 25% que grava otros 250.000 millones de dólares de productos chinos. Con este anuncio, prácticamente todas las importaciones desde China quedarían sujetas a una u otra tarifa.

Trump explicaba, además, que las conversaciones entre Washington y Pekín continuarán, pero de no alcanzarse acuerdos, la tasa podría incrementarse por encima del 25% en distintas etapas.

El mercado americano, que el jueves estaba recuperando parte de la reacción tras la reunión de la Fed, se dio bruscamente la vuelta y terminó la sesión con caídas (de otro 1% en el S&P 500). Además, se produjo un importante incremento de la volatilidad.

El viernes 2 de agosto, las bolsas del resto del mundo se hicieron eco de la noticia y cerraron la semana con abultadas caídas. En el caso de Europa, el índice Euro Stoxx 50 se dejó más de un 3% el viernes. La bolsa japonesa retrocedió algo más de un 2%, igual que los mercados emergentes, que se vieron acompañados por nuevos descensos en los índices estadounidenses.

China responde echando más leña al fuego

La semana del 5 de agosto arrancó con la esperada réplica por parte de China. El gobierno de Xi Jinping, lejos de suavizar posturas, anunció medidas drásticas: ha pedido a las empresas estatales y semiestatales que suspendan todas las importaciones de productos agrícolas estadounidenses.

Además, China ha dejado que su divisa se deprecie frente al dólar más allá del umbral psicológico de los 7 yuanes por dólar (algo que no ocurría desde 2008), lo que ha servido para desatar nuevos tweets por parte de Trump acusando a China de “manipular el yuan para crear una ventaja competitiva comercial injusta”. También el Tesoro de EEUU habló de “manipulación de la divisa”.

Tal vez con el recuerdo de lo vivido en el verano de 2015, donde un pequeño movimiento del yuan sirvió para que los mercados recortaran con fuerza, las bolsas vivieron el lunes un día de caídas generalizadas y abultadas. El índice mundial en euros se dejó un 3,17%. Los índices estadounidenses se anotaron la mayor caída de 2019 (-2,98% en el caso del S&P 500 y del -3,47% para el Nasdaq -en divisa local-), los emergentes cedieron casi un 4% (en euros) y Europa cerró la sesión con una caída, en el caso del MSCI Europe, del 2,36%.

¿Por qué ahora?

Hay quien piensa que la actuación de Trump es parte del proceso de negociación de Estados Unidos con China, el tira y afloja natural, aunque ocurre apenas unos días después de que una delegación estadounidense visitara Shanghái con el objetivo de continuar avanzando en las negociaciones.

Otros, sin embargo, han visto en este gesto una especie de “vendetta” de Trump contra Powell, al que acusó de irresponsable por no haber llevado a cabo una rebaja de tipos más agresiva y tendría como objetivo acabar forzando a la Fed a actuar con mayor contundencia si las consecuencias de la guerra comercial comienzan a hacer mella en los datos de crecimiento estadounidense.

En cualquier caso, los mercados que casi descontaban un escenario plácido entre China y Estados Unidos, se han vuelto a poner nerviosos al unir la derivada “guerra de divisas” a la guerra comercial.

Los inversores buscan refugio

Con todo este trasfondo, las bolsas han tenido un movimiento abrupto y, en apenas cuatro días, han vivido recortes significativos: los índices estadounidenses se han dejado desde sus máximos anuales más de un 6%, un 7% en el caso de Europa y Japón, un 10% si miramos el índice de mercados emergentes y casi un 15% de caída para la bolsa china.

Caen las bolsas y se aprecian los activos refugio. Seguimos viendo una carrera espectacular en las TIRes de los bonos de gobierno. El bund alemán ha roto sus mínimos históricos y se sitúa ya por debajo del nivel de -0,50% (-0,527%) y toda la curva alemana cotiza ya en terreno negativo. También los bonos estadounidenses a 10 años caen fuertemente en TIR hasta niveles de 1,75% (el lunes marcó mínimos en 1,67%), cuando la semana pasada se situaban por encima del 2%. El dólar sufre y se acerca a niveles de 1,12 (frente al euro) cuando la semana pasada lo vimos cerca del 1,10.

Por su parte, el yen japonés, normalmente considerado como activo refugio, cumple con el papel y se aprecia un 2,5% en el mes frente al dólar, al igual que el oro, que marca máximos de los últimos seis años y sube casi un 3% en el mes.

El martes 6 de agosto, los mercados se muestran algo más calmados después de que el Banco Central de China (PBOC) haya intentado mitigar la depreciación de su divisa lanzando una venta de bonos en Hong Kong por valor de 30.000 millones de yuanes para intentar reducir la liquidez y ha fijado un intervalo de cotización más fuerte de lo previsto.  El yuan sigue por encima del nivel de 7, pero se relaja desde los mínimos marcados ayer.

Mientras todo esto ocurría, poco han importado ni el buen tono, en general, de los resultados empresariales en Estados Unidos, que baten de media las previsiones del consenso, ni la enorme batería de datos macro que hemos ido conociendo durante los últimos días, que nos siguen diciendo más de lo mismo: debilidad en los datos de actividad manufacturera, especialmente en China y Europa (datos flojos en los PMI europeos, que cayeron por debajo de 50), algo mejor en Estados Unidos, aunque se desaceleran (53,7) y soporte en la parte de servicios, crecimiento y empleo, sobre todo, en Estados Unidos.

¿Cómo estamos posicionados?

Comenzamos el año con una fuerte sobreponderación de la exposición a bolsa, pero según fue avanzando el semestre fuimos rebajándola de manera paulatina para cerrar junio en un nivel neutral, que en el caso de nuestra cartera modelo significa pasar del 65% al 50% en renta variable. Además, y de manera táctica, decidimos a principios de julio, situarnos en niveles del 48% de exposición a bolsa en Abante Selección -fondo que corresponde a nuestra cartera modelo- en la medida en que los mercados continuaban exhibiendo un buen tono y habíamos decidido no renovar (aún) las coberturas que tan bien nos habían funcionado en mayo y que nos vencieron en junio.

Por otro lado, en los meses de junio y julio, decidimos también rebajar parte del riesgo en nuestra cartera de renta fija, especialmente en la parte de crédito, tras unos meses en los que dicho activo ha experimentado un rally espectacular.

Por último, unas horas antes de la esperada reunión de la Fed y aprovechando que la volatilidad había regresado a niveles muy bajos, decidimos incorporar algo de protección a nuestras carteras a través de la compra de puts sobre el S&P 500. Renunciando solo a 4 puntos básicos de la rentabilidad acumulada en el año podíamos cubrir aproximadamente un 5% de nuestra exposición al mercado estadounidense si el índice S&P 500 experimentaba una caída superior al 3,5%, como así ha sido.

En resumen, la reducción del nivel de riesgo y la incorporación de coberturas han resultado muy oportunas para sortear con mayor tranquilidad el episodio que estamos viviendo. Además, mantenemos elevados niveles de liquidez en nuestras carteras que pondremos a trabajar a mejores precios. Para empezar, hemos deshecho ya una parte de la cobertura. Pensamos que la posición actual de nuestras carteras es la adecuada para afrontar un entorno de mayor volatilidad que normalmente suele dejar buenas oportunidades de compra.