La incómoda sensación de invertir en máximos

Javier Navarro, gestor de fondos en Abante, escribe una tribuna en Cinco Días sobre la incomodidad que genera invertir en mercados que cotizan en máximos históricos. A partir del balance del año, reflexiona sobre la paradoja habitual del inversor: aspirar a que el patrimonio crezca y, al mismo tiempo, desconfiar cuando lo hace. Aunque los mercados han avanzado apoyados en la solidez de los beneficios empresariales, la experiencia del inversor no siempre acompaña, condicionada por factores como las divisas, el ruido informativo y la dificultad para convivir con la incertidumbre
En la tribuna, Navarro subraya que el verdadero riesgo no reside en que los índices estén en máximos, sino en confundir nivel con fragilidad y tomar decisiones orientadas a eliminar la incomodidad a corto plazo, incluso a costa de romper el proceso de inversión. Frente a la tentación de esperar el “momento adecuado”, defiende la importancia de permanecer invertido con carteras diversificadas, alineadas con objetivos reales y capaces de resistir distintos escenarios, recordando que, a largo plazo, son los beneficios empresariales -y no las emociones- los que acaban guiando las cotizaciones.
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