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Ahorrar para la jubilación: ¿qué opciones tenemos?

Jubilación & Pensiones |

Cada vez son más los españoles que miran con preocupación hacia la jubilación. En la era de la longevidad -con vidas más largas y jubilaciones más extensas-, ahorrar para cuando nos retiremos del mundo laboral se vuelve cada vez más necesario. Por ello, muchas personas se preguntan si están realizando una correcta planificación financiera para poder vivir como desean cuando estén jubilados.

¿Cómo planifico mis finanzas para la jubilación? Si queremos complementar la pensión pública que recibiremos de la Seguridad Social, lo primero que tenemos que saber es que disponemos de un gran abanico de productos financieros -desde los planes de pensiones hasta las rentas vitalicias-, que nos van a permitir planificar y gestionar nuestro ahorro.

Con todo, antes de decantarnos por un determinado vehículo y poner nuestro dinero a trabajar, tenemos que analizar qué es lo que queremos conseguir con nuestro plan de ahorro privado. Como recuerda Belén Alarcón, directora de asesoramiento patrimonial de Abante, “el mejor producto para planificar la jubilación siempre será el que se adapte a nuestras necesidades y nos permita financiar nuestro nivel de vida durante este periodo”. Y para ello, debemos responder a una serie de cuestiones: ¿cuándo y cómo quiero jubilarme? ¿Cuánto puedo y cuánto debo ahorrar? ¿Qué rentabilidad tengo que pedirle a los mercados y qué riesgo puedo asumir?

Productos financieros para la jubilación

¿Qué hacemos con nuestro dinero? A la hora de pensar en invertir para la jubilación, la mayoría de los españoles piensa en los planes de pensiones. Son productos de previsión social diseñados específicamente para ahorrar para la cuando dejemos de trabajar, que pueden ser individuales, de asociados (lo promueve una asociación o un colegio profesional) o de empleo (lo promueve una empresa para sus empleados).

Una de las características más conocida de los planes de pensiones tiene que ver con sus beneficios fiscales: en las aportaciones, el contribuyente se puede deducir cada año hasta 8.000 euros -el límite fiscal es la menor de estas dos cantidades: 8.000 euros o el 30% de sus rendimientos del trabajo-, de forma que difiere el pago del impuesto, hasta el momento del rescate, cuando hay que tributar por la totalidad del dinero que se retire como rentas del trabajo. Además, aquí conviene tener en cuenta que el partícipe de un plan de pensiones puede traspasar sus derechos consolidados a otro plan sin tener que pagar impuestos por ello.

¿Cuándo y cómo puedo rescatar mi plan de pensiones? El dinero se puede rescatar cuando se dan las siguientes contingencias: jubilación, fallecimiento, dependencia o incapacidad, y cuando se cumplen los siguientes supuestos excepcionales de liquidez: enfermedad grave, paro de largo duración y a partir del 1 de enero de 2025, cuando las aportaciones tengan una antigüedad mínima de 10 años. Y en cuanto a la forma, el plan de pensiones permite realizar el rescate en forma de renta, de capital o mixta.

Otro vehículo para invertir para la jubilación, que comparte muchas características con el plan de pensiones, es el plan de previsión asegurado (PPA). Es una modalidad de seguro de vida ahorro que tributa exactamente igual que el plan de pensiones -con sus mismas ventajas fiscales-, y que se puede rescatar por las mismas contingencias y supuestos excepcionales de liquidez. La única diferencia la encontramos en que los PPA, por ley, ofrecen una rentabilidad mínima garantizada en el momento del vencimiento.

Otro vehículo de ahorro que está ganando peso en los últimos años es el plan de ahorro sistemático (PIAS). Su principal objetivo es construir un capital para la jubilación -en un plazo mínimo de cinco años- y la rentabilidad que se acumule hasta el rescate está exenta de tributación, siempre que se realice en forma de renta vitalicia. Los PIAS, que son líquidos a partir del quinto año de vida, tienen un límite de 8.000 euros en las aportaciones anuales y de 240.000 euros durante toda la duración del producto. En cuanto a la rentabilidad que ofrecen, hay que tener en cuenta que hay PIAS sin rentabilidad garantizada -tipo United Linked-, y otros que están pensados para inversores más conservadores puesto que sí ofrecen una rentabilidad mínima garantizada.

Otro vehículo de ahorro, que nació con la reforma fiscal de 2014, es el plan de ahorro 5 (PA5), también conocido como plan de ahorro a largo plazo, que puede adoptar la forma de cuenta de ahorro (CIALP) o de seguro (SIALP). Garantiza el 85% del capital, por lo que está únicamente pensado para los inversores que quieren asumir menos riesgo y tienen objetivos de rentabilidad similares a la inflación. Solo permite aportar un máximo de 5.000 euros al año y como el PIAS, tiene liquidez a partir del quinto año y la rentabilidad que se genere durante ese periodo no tributa.

Para finalizar, tenemos que hablar de las rentas vitalicias, que incluyen el capital aportado más el pago de interés. En concreto, son una modalidad de seguro de vida ahorro en la que la aseguradora, a cambio de una prima única, garantiza una renta periódica al asegurado. Las rentas vitalicias pueden ser inmediatas o diferidas y ayudan al inversor a dosificar su ahorro, ya que permite convertir una cantidad de dinero en un pago periódico de por vida.