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“Envejecer con éxito está en nuestra mano: ¡pongámonos a ello!”

Artículo de José Antonio Serra*

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Hace ya muchos años que la Organización Mundial de la Salud describió la salud como “aquel estado en el que existe una situación óptima de bienestar físico, mental y social, y no meramente una ausencia de enfermedad”. Esta definición es aplicable a todas las edades sin distinguir jóvenes de mayores, ni hombres de mujeres. Por lo tanto, para estar sanos debemos procurar no enfermar, pero, además, debemos tener una buena salud física, mental y social. De una manera gráfica, decimos que la salud de una persona es una mesa que se apoya en cuatro patas: médica, física, mental y social.

¿Qué debo hacer para tener una buena salud médica?

Los estudios científicos dicen que más del 60-70% de nuestro riesgo de enfermar depende de nuestros hábitos de vida (básicamente la dieta y la actividad física), el otro 30-40% dependerá de nuestra herencia genética y de los accidentes que puedan ocurrirnos. Esto quiere decir que la mayor parte de nuestro estado de salud está en nuestra mano. Debemos seguir una dieta adecuada (los mediterráneos sabíamos mucho de esto), rica, variada, para mantener el peso recomendado con un índice de masa corporal (peso en kilos dividido por la talla en metros al cuadrado) entre 20 y 25. Además se recomiendan revisiones rutinarias para tomar tensión arterial, frecuencia cardiaca, etc. y realizar analítica rutinaria a criterio del médico para valorar parámetros habituales (colesterol, glucosa, hormonas tiroideas) y las exploraciones correspondientes según edad y antecedentes (mamografía, colonoscopia…).

¿Qué debo hacer para tener una buena salud física?

Desde hace muchos años se sabe que la actividad física es la mejor ‘píldora’ del mercado: no solo retrasa el envejecimiento y disminuye el riesgo de tener enfermedades, sino que, cuando se padece alguna enfermedad, el ejercicio es uno de los mejores tratamientos. Esto ocurre con las enfermedades más frecuentes (hipertensión arterial, diabetes, cardiopatía isquémica, cáncer de mama y de colón, artrosis, etc.). Además las personas más activas envejecen menos y más lentamente y mantienen su independencia (la capacidad de hacer todas sus cosas sin ayuda) durante más tiempo. Por estas razones, se recomienda  realizar una vida lo más activa posible en dos sentidos: hay que hacer actividad física (correr, nadar, tenis, bicicleta, pesas…) alrededor de 150 minutos a la semana, pero también debemos tener un día a día activo: caminar y evitar el sedentarismo prolongado, entre otras acciones.

¿Qué debo hacer para tener una buena salud mental?

Cualquier órgano que no se usa pierde capacidad y se atrofia. Esto también pasa con nuestra capacidad mental. Hay que luchar contra una tendencia frecuente que se resumen en la frase “cada vez me interesan menos las cosas”. Se recomienda ser cada día un poco más activo mentalmente, participando en las actividades intelectuales que nos interesen, mantener la mente ocupada (lectura, cine, música, visitas museos, actividades culturales), planificar actividades lúdicas (divertirse es muy recomendable).

¿Qué debo hacer para tener una buena salud social?

A medida que vamos cumpliendo años, y mucho más con la jubilación, nuestro círculo social empieza a restringirse. Con el paso del tiempo esto puede provocar un aislamiento social que influye negativamente en nuestro estado de salud. Es muy recomendable cultivar las relaciones sociales, ser socialmente activo, conocer gente, grupos, etc. Hay que mantener o estimular la curiosidad por el mundo que nos rodea: salir de casa, viajar, planificar actividades, etc. Esto aumenta la autoestima y ayuda a lidiar con pensamientos negativos.

En resumen, de nosotros depende, en gran medida, nuestro estado de salud: no desaprovechemos la posibilidad que se nos ofrece y ¡pongámonos a ello!

*Artículo escrito por Dr. José Antonio Serra, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.