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Ocúpate de la jubilación para evitar preocuparte en el futuro

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Ocúpate de la jubilación

Tenemos gran cantidad de datos y nos sabemos la teoría: es importante que ahorremos para la jubilación porque las pensiones en el futuro serán inferiores a las actuales y tendrán que servirnos para vivir durante más años. Sin embargo, nos cuesta la puesta en marcha de un plan específico de ahorro e inversión para la jubilación, es humano, y acabamos preocupados, ¿cómo mantendremos nuestro nivel de vida en el futuro?

La mejor fórmula para evitar preocuparnos en el futuro es ocuparnos en el presente, algo que al cerebro humano le cuesta, tal y como ponen de relieve los estudios de finanzas conductuales. Trazar un plan financiero es fundamental para afrontar las inversiones necesarias para acumular el dinero que necesitaremos cuando nos jubilemos para completar nuestra pensión de la Seguridad Social y mantener, así, el nivel de vida que deseamos.

Las pensiones del futuro serán inferiores a las actuales porque el número de pensionistas no deja de aumentar y, además, los jubilados lo son durante más tiempo. Y, como los jubilados de hoy en día -y los que vendrán en los próximos años cuando se retire la generación del Baby Boom- han cotizado a bases superiores, el importe de la nómina de las pensiones está creciendo a un mayor ritmo incluso que el número de jubilaciones, con el impacto que esto tiene para el sistema. Las pensiones han entrado en campaña y el debate gira sobre si deben incrementarse o no con la inflación, sobre la sostenibilidad y el poder adquisitivo. Pero este es un tema sobre el que cada uno de nosotros tenemos poco control.

 

Entonces, ¿qué podemos hacer? Podemos prepararnos para tener el ahorro suficiente que nos dé esa tranquilidad futura. No se trata solo de contratar un plan de pensiones y hacer aportaciones una vez al año con el dinero que “nos sobra” al final del ejercicio para poder aplicarnos la deducción en la siguiente declaración de la renta. Evidentemente, la ventaja fiscal de los planes de pensiones es importante. Y los planes de pensiones son un vehículo de inversión muy adecuado para planificar nuestra jubilación.

 

Pero nuestro plan debe abarcar mucho más. Se trata de una decisión financiera de gran importancia, por lo que conviene dedicarle algo de tiempo y hacer un análisis de nuestras opciones dejando de lado algunos mitos financieros como los que apuntan que los planes de pensiones no son rentables o que la ventaja fiscal de estos no es tal puesto que lo que ahorras ahora lo pagas en el futuro.

Para ocuparnos de nuestra jubilación, lo primero que tenemos que hacer es plantearnos cuál es nuestro objetivo. ¿Cuánto dinero estimamos que vamos a necesitar cuando nos jubilemos para mantener el nivel de vida que deseamos? Aquí es importante tener en cuenta que la mayoría de las personas tendemos a infraestimar este coste, tal y como puso en evidencia Dan Ariely. Una vez que hemos determinado con cuánto dinero querremos vivir cuando dejemos de trabajar, podremos establecer el coste total del objetivo.

Por ejemplo, una persona de 25 años, que tenga previsto jubilarse a los 67 y calcule una esperanza de vida que puede llegar a los 100 años, si desea tener una renta complementaria a la pensión de jubilación de 700 euros al mes (teniendo en cuenta la inflación), tendrá que acumular a lo largo de su carrera profesional más de 740.000 euros. Esta cantidad, si solo ahorramos y no invertimos requiere un esfuerzo de ahorro muy elevado. Pero teniendo una cifra en mente y un plazo concreto, podremos trazar nuestro plan para acudir a los mercados financieros con un objetivo de rentabilidad determinado.

Una vez que hemos determinado el objetivo de rentabilidad, teniendo el plazo y sabiendo cuánto tenemos que ahorrar cada año, analizaremos la mejor forma (para cada uno de nosotros) de acceder a los mercados financieros para conseguir nuestros objetivos. Los planes de pensiones deberían formar parte de nuestra cartera para la jubilación, que podría completarse, por ejemplo, con un fondo de inversión. No hay una fórmula única. Pero teniendo un plan, nos resultará más fácil conseguir lo que queremos.

Y nuestro plan debe tener en cuenta algunas cuestiones fundamentales. Por ejemplo, ¿cuánto tenemos que aportar cada año a planes de pensiones y cuánto nos ahorramos gracias a eso? ¿Qué nivel de riesgo debemos asumir con nuestra inversión para la jubilación y qué distribución de activos se ajusta a nuestra rentabilidad objetivo? Si somos autónomos, ¿nos conviene cotizar al máximo o al mínimo y hasta que edad tenemos para tomar esta decisión? ¿Cuál es el producto que mejor se ajusta a nuestras necesidades?

Algunas de estas respuestas son más sencillas que otras. Contar con un experto es una ayuda fundamental para que nuestro plan esté bien diseñado.