Una cartera de pensiones bien diseñada para la jubilación que deseamos

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23/12/2016
Abante pensiones cartera

La planificación de la jubilación, como hemos explicado en artículos anteriores, supone un reto importante y genera dudas a bastantes personas. En Abante, llevamos muchos años ofreciendo soluciones de inversión a nuestros clientes y estamos convencidos de que para afrontar el que será, seguro, uno de nuestros objetivos de inversión más exigentes, la jubilación, debemos hacerlo con el enfoque de gestión adecuado y la correcta construcción de nuestra cartera.

Como en cualquier decisión de inversión, es importante que tengamos claras las tres variables principales que marcarán nuestra estrategia: la rentabilidad que necesitamos, el riesgo máximo que estamos dispuestos a asumir y el plazo de inversión. Y no existen recetas estándar: cada persona debe tener un plan de inversión propio que se ajuste a su situación y necesidades. Recetar un plan de pensiones cualquiera puede ser incorrecto si esta recomendación no lleva detrás un estudio de lo que cada inversor debe hacer en la etapa de acumulación de capital y de cómo quiere vivir cuando empiece a disfrutar de ese ahorro.

En el caso de la jubilación, el plazo de inversión es fácil de establecer, cada persona tendrá su plazo concreto, que irá desde la edad actual hasta la edad en la que quiera o pueda jubilarse. El siguiente paso es establecer cuánto ahorro debemos acumular hasta esa fecha para vivir de la forma que deseamos cuando nos jubilemos. El punto de partida será el ahorro disponible en la actualidad. A este capital deberemos sumarle la capacidad de generación de ahorro adicional a lo largo de los años.

Normalmente los inversores se enfrentan a un déficit entre el ahorro generado y el necesario para poder vivir con el nivel deseado tras la jubilación. Para cubrir este gap  acudiremos a los mercados financieros. En este plan juega, por tanto, un papel relevante la rentabilidad que debamos exigir a nuestras inversiones. Solamente teniendo
claro dónde queremos llegar podremos establecer una estrategia de inversión.

La gestión activa y profesional aporta valor. En el caso de una cartera modelo cuyo objetivo sea lograr batir en tres puntos porcentuales a la inflación, con un 50% de renta variable, un 40% de renta fija y un 10% de activos monetarios, la diferencia entre tener o no un plan y, teniendo un plan, entre una gestión pasiva y una activa, puede traducirse en una diferencia significativa de rentabilidad, como se ve en el siguiente gráfico.

Pensiones rentabilidad