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Dime cuál es tu objetivo y te diré cómo invertir

Asesoramiento & Financial Planning |
Dime tu objetivo y te diré cómo invertir

Sé que tengo que ahorrar, para cubrir posibles gastos futuros, imprevistos o planificados, y entiendo que para evitar que mi dinero pierda valor o poder adquisitivo me conviene invertirlo para conseguir algo de rentabilidad. Pero, a la hora de decidir qué inversión me conviene, me asaltan múltiples dudas, sobre todo en un entorno de tipos bajos en el que me está llegando de forma continua el mensaje de que no hay rentabilidad sin riesgo. ¿Cuánto riesgo debería asumir para conseguir la rentabilidad que necesito?

En muchas ocasiones, en lo que se refiere al riesgo, partimos de la premisa de que nuestro plan de ahorro e inversión se debe ajustarse a nuestra edad. “Dime tu edad y te diré cómo invertir”. Sin embargo, y aunque la edad está más relacionada con el plazo y deberíamos poner más el foco en este, lo primero que nos tenemos que plantear es nuestro objetivo: ¿para qué invertimos? Porque en función de la respuesta que demos a esta pregunta, variarán tanto la cantidad de dinero que necesitamos como el plazo en el que necesitamos acumularla y, por tanto, la rentabilidad que deberíamos exigir a nuestra inversión. Dime cuál es tu objetivo y te diré cómo te convendría invertir.

¿Por qué? Porque no es lo mismo si queremos el dinero para comprarnos una casa dentro de cuatro años o para pagarles un máster en el extranjero a nuestros hijos dentro de diez o para poder poner nuestro negocio dentro de siete o para jubilarnos como deseamos dentro de veinte o para asegurar el futuro de un familiar que tiene una discapacidad dentro de treinta.

Las cantidades de dinero que necesitamos para un objetivo u otro son muy diferentes. Un máster puede costar desde unos pocos miles de euros, 3.000, 4.000 hasta 25.000 o dispararse por encima de 80.000 si estamos pensando en universidades en el extranjero. La jubilación que deseamos puede requerir acumular 300.000, 400.000 o 500.000 euros, en función del nivel de vida que queramos llevar, cuándo nos jubilemos y cuánto calculemos que es nuestra esperanza de vida. Y el plazo es fundamental, si tenemos más tiempo para conseguir ese ahorro, el esfuerzo que debemos hacer cada año será menor.

Así, por ejemplo, unos padres que quieren ahorrar para poder pagar a sus dos hijos dentro de quince años un máster en el extranjero que cuesta 60.000 euros, necesitan acumular, para este objetivo 120.000, si pueden destinar un ahorro anual de 5.000 euros, tendrán que buscar una inversión que les proporcione un 5,68% anual de media.

Lo mismo sucede si estamos ahorrando para la jubilación. Tendremos que pensar con cuánto dinero queremos vivir cada año y calcular cuántos años necesitaremos esas rentas para poder cuantificar el objetivo.

Por ejemplo, una persona que hoy tenga 45 años y quiera invertir para poder disfrutar de 2.000 euros al mes cuando se jubile, a los 65, siendo previsor puede estimar que necesita 33 años de rentas. Este objetivo, teniendo en cuenta la inflación (2%) tiene un coste de 1.644.446 euros. Y para conseguirlo tiene 20 años. Si no invierte, tendrá que ahorrar 82.223 euros al año (6.800 al mes), pero si invierte en una cartera que le dé un 5% de rentabilidad hasta que se jubile, y mantiene la inversión durante la etapa de rentas en una cartera que le dé un 2% de rentabilidad anual, conseguirá su objetivo ahorrando 29.640 euros al año (2.470 al mes).

Pero si nuestro objetivo fuera más ambicioso y no tuviéramos mucha capacidad de ahorro, tendríamos que plantearnos asumir más riesgo tanto en la etapa de acumulación como en la de consumo de rentas o reducir nuestro objetivo. Teniendo en cuenta, además, que como hemos visto, podemos tener diferentes objetivos de ahorro que se acumulan e influyen unos en otros.

¿Tiene que ser más conservadora una persona de 60 años que una de 40? Depende. Si la de 40 está ahorrando para una necesidad que va a tener dentro de 10 años, como montar un negocio, y la de 60 está ahorrando para cuando se jubile y considera que no va a necesitar ese dinero hasta los 70 años, el riesgo que pueden asumir -sin tener en cuenta el resto de factores que pueden influir, será el mismo. Si la persona de 40 años está pensando en comprarse una casa en un par de años y la de 60 está ahorrando para la jubilación, tiene menos margen para asumir riesgo la persona de 40.

Por eso, es fundamental empezar por el principio: ¿para qué estamos invirtiendo? ¿Cuál es nuestro objetivo? Solo así podremos trazar nuestro plan financiero con éxito.