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Planes de pensiones vs. fondos de inversión

Asesoramiento & Financial Planning |

Seguramente, si estás leyendo esto, sabrás que la elección de un determinado producto financiero no es una tarea sencilla. Desde los planes de pensiones, pasando por los fondos de inversión, las acciones, los CFDs, los PIAS, etc., hasta los depósitos. El abanico de inversión que tenemos a nuestro alcance es muy amplio, lo que hace que, muchas veces, nos dejemos llevar por nuestras emociones , cometiendo ciertos errores que nos impiden alcanzar nuestros objetivos.

Cuando decidimos invertir y poner nuestro dinero a trabajar, lo primero que tenemos que hacer es trazar un plan financiero -con ayuda de un asesor financiero– que parta de nuestra situación financiera actual y que tenga en cuenta nuestra futura capacidad de ahorro, así como nuestros objetivos personales, nuestro horizonte temporal de inversión y, también, el plano fiscal. Es decir, antes de nada, debemos tener claro por qué invertimos: ¿qué quiero conseguir con el dinero que invierto? ¿Cuándo lo voy a necesitar?

En el proceso de ahorrar e invertir para la jubilación, nos suele surgir una duda: ¿me interesa más un plan de pensiones o un fondo de inversión? Según los datos de Inverco correspondientes al año pasado, el 15% de todo lo que invertimos los españoles lo depositamos en fondos de inversión, mientras que los planes pensiones apenas representan el 5,4%. Para ver la diferencia entre invertir en un plan de pensiones o en un fondo de inversión, vamos a analizar los pros y contras de cada uno de ellos.

Futuras necesidades de liquidez

Al invertir para la jubilación, el horizonte temporal de nuestra inversión es amplio. Esto tiene muchas ventajas, puesto que multiplicamos el efecto de del interés compuesto, pero también tiene algún inconveniente. El problema al invertir con un gran periodo de tiempo por delante lo encontramos en que nos pueden surgir imprevistos que nos hagan requerir de una cierta cantidad de dinero. Por eso, es muy importante tener en cuenta las futuras necesidades de capital que puedan surgir y si el producto en el que invertimos nos permite disponer de nuestro ahorro.

En este sentido, hay que recordar que con los fondos de inversión podemos rescatar nuestro dinero cuando consideremos oportuno, mientras que los planes de pensiones son ilíquidos salvo que se cumpla la contingencia de la jubilación, además de incapacidad, dependencia, fallecimiento y otros supuestos excepcionales de liquidez, como paro de larga duración, enfermedad grave y, desde de 2025, liquidez a partir del décimo año.

El plano fiscal: la importancia de invertir las deducciones

Por el lado fiscal, una de las cosas que comparten ambos productos es que nos permiten cambiar nuestra política de inversión, traspasando de un plan a otro o de un fondo a otro, sin tener que pagar impuestos. Es decir, únicamente tributamos cuando hacemos el reembolso o cuando rescatamos el plan, lo que nos permite diferir el impuesto y cambiar de estrategia financiera sin tener que rendir cuentas con Hacienda en ese momento.

Los fondos de inversión tributan en la base del ahorro, la llamada parte barata del impuesto -entre el 19 y el 23%-, y los planes de pensiones lo hacen en la base general, como si fueran rentas del trabajo -entre el 19 y el 45%-. Así, conviene tener en cuenta que, cuando rescatamos un plan de pensiones, nuestro tipo impositivo suele ser menor -ya que al estar jubilados nuestra renta sueñe ser inferior-, por lo que pagamos menos impuestos.

Además, y respecto a la fiscalidad de los planes de pensiones, es muy importante que no nos olvidemos de las deducciones. Cada año podemos aportar un máximo de 8.000 euros a nuestro plan de pensiones -es el límite financiero-, y Hacienda nos devolverá nuestro marginal sobre lo aportado -también hay un limite fiscal, que es lo máximo sobre lo que nos vamos a poder deducir, que es la menor de 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas-. Y aquí, cuanto mayor sea nuestro tipo impositivo, mayor será la deducción.

¿Y si invierto 4.000 euros al año para mi jubilación?

Para analizar si nos conviene más un plan de pensiones o un fondo de inversión, vamos a poner un ejemplo, partiendo de la base de que ambos nos dan la misma rentabilidad.

Si durante 25 años invertimos 4.000 euros al año en un plan de pensiones -partimos de la base de que no vamos a necesitar ese dinero a corto plazo- que nos dé una rentabilidad del 4%, pasados esos 25 años obtenemos algo más de 166.000 euros que, tras rescatar el plan y rendir cuentas con Hacienda, a un tipo medio del 35%, se nos quedarán en 104.348 euros. A esta cantidad hay que sumar lo que nos hemos ido deduciendo cada año con las aportaciones y que hemos invertido en un fondo de inversión, con el mismo objetivo de rentabilidad.

Así, aportando anualmente 4.000 euros y con un tipo del 45%, Hacienda va devolviendo cada año 1.800 euros, una cantidad que durante los 25 años en los que hemos sido partícipes del plan de pensiones invertimos en fondos de inversión, lo que hace que al final obtengamos cerca de 75.000 euros, que se quedan en 68.000 después de pagar impuestos -a un tipo del 23%-. Si sumamos lo que nos ha dado el plan de pensiones y lo que hemos ido invirtiendo por las deducciones, al jubilarnos contamos con casi 173.000 euros.

En cambio, si invertimos los 4.000 euros cada año en un fondo de inversión, después de 25 años acumulamos cerca de 166.000 euros que, tras tributar, se nos quedan en 151.200 euros, una cifra inferior a la que conseguimos con el plan de pensiones. ¿El motivo? Al invertir en planes de pensiones obtenemos una cantidad final mayor solo porque también rentabilizamos el dinero que Hacienda nos va devolviendo cada año con las aportaciones.

Con todo, hay que tener en cuenta que siempre conviene analizar cada caso y hacer un ejercicio de planificación financiera personal para ver qué estrategia fiscal es la que más nos beneficia, porque, por ejemplo, tememos la opción de ir rescatando poco a poco, en forma de renta vitalicia.