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¿Qué es la dependencia y cuáles son sus grados?

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En nuestro país hay 1.385.037 personas en situación de dependencia reconocida y cerca de 159.190 que están pendientes de valoración -a fecha de 31 de diciembre de 2019-, lo que representa cerca del 3% del total de la población en España. Una cifra que inevitablemente se va a ir incrementando con el paso de los años como consecuencia de la longevidad.

Y es que aunque el incremento de la esperanza de vida está haciendo que lleguemos a la jubilación más activos y con más ganas de hacer cosas porque vivimos más años y lo hacemos en mejores condiciones, es decir, estamos ganando también en salud, la longevidad también va a hacer que se incrementen las enfermedades y el número de personas en situación de dependencia.

De hecho, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística, el número de personas con más de 65 años se ha incrementado en casi un 40% en las últimas dos décadas, hasta suponer cerca del 19% del total de la población y, donde el incremento ha sido mayor es en la franja de edad de más de 85 años, que ha subido un 122%, hasta llegar ahora a suponer el 3% del total de la población española. Este cambio en la pirámide poblacional ha hecho que nos situemos como uno de los países más longevos del mundo y, en consecuencia, que tengamos una de las mayores tasas de dependencia, derivado de lo que se conoce como “el envejecimiento del envejecimiento”.

¿Qué entendemos por dependencia?

La gerontóloga Sarah Harper considera que la vejez llega cuando nos convertimos en dependientes, pero ¿qué significa realmente ser dependientes?

En la Ley 39/2006, del 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia consideran que la dependencia es el estado de carácter permanente en el que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.

¿Qué grados de dependencia fija la ley?

El artículo 26 de la misma ley contempla 3 grados de dependencia:

Grado I, de dependencia moderada: es cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día, y cuando tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal.

– Grado II, de dependencia severa: es cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no quiere el apoyo permanente de un cuidador o tiene necesidades de apoyo extenso para su autonomía personal.

– Grado III, gran dependencia: es cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.