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¿Cómo tributa la indemnización por despido?

Asesoramiento & Financial Planning | Renta |

El cambio de la tributación de la indemnización por despido con la última reforma fiscal fue una de las medidas más comentadas, ya que limitaba la cantidad exenta de impuestos y porque, además, entró en vigor de forma inmediata, a diferencia del resto de novedades.

Hasta el 1 de agosto de 2014, estas indemnizaciones -en la cuantía establecida con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores- estaban exentas. Sin embargo, a partir de dicha fecha, solo lo están los primeros 180.000 euros y lo que se cobre por encima de esta cantidad tributa como renta del trabajo, lo que eleva de forma considerable la factura fiscal de los trabajadores con contratos ordinarios (la fiscalidad de los contratos de alta dirección es diferente) con salarios más elevados.

Este límite de 180.000 euros no se aplica cuando los despidos –posteriores al 1 de agosto de 2014- se deben a un expediente de regulación de empleo aprobado o un despido colectivo en el que se hubiera comunicado la apertura del periodo de consultas a la autoridad laboral, con anterioridad a dicha fecha.

Exención para rentas irregulares

Las indemnizaciones no exentas pueden beneficiarse del régimen de rentas irregulares, si se han generado en un periodo superior a dos años (es decir, si llevamos más de dos ejercicios contratados en la misma empresa) o si se han obtenido de forma notoriamente irregular. Así, se puede aplicar sobre estas una reducción del 30% (40% si es anterior al 1 de enero de 2015).

Pero debemos tener en cuenta que esta reducción se puede aplicar solo sobre cantidades hasta un máximo de 300.000 euros anuales, de forma general. Se imputará sobre un importe inferior (se va reduciendo la cantidad exenta de forma progresiva a medida que aumenta el pago por despido) para indemnizaciones comprendidas entre 700.000,01 y 1.000.000 euros (y no se podrá utilizar cuando se supere este último importe).

Pongamos un ejemplo práctico que nos ayude a entenderlo. Supongamos un ejecutivo que comenzó a trabajar en su empresa el 16 de julio de 1990 y fue despedido el 15 de diciembre de 2015, con un sueldo, a efectos de la indemnización, de 75.000 euros: Abante_indemnizacion_despido_IRPF_RENTA

*La suma de ambas cifras (lo anterior a 2012 y lo posterior) no puede ser superior a 24 mensualidades, excepto si la indemnización anterior a 2012 es superior a 24 mensualidades en cuyo caso el inversor recibirá el resultante al periodo anterior a 2012.

**En los ejemplos hemos utilizado los tipos de 2015, que son los que debemos tener en cuenta en la declaración que presentamos este año entre abril y junio.

El cálculo de las indemnizaciones

El cálculo de la indemnización que una empresa debe pagar a sus trabajadores al rescindir el contrato cambió con la reforma laboral aprobada en 2012 y varía en función del tipo de despido. Para realizar este cálculo, tendremos en cuenta tres factores: 

Salario: se consideraran los ingresos de carácter salarial recibidos por el empleado en el último año (salario fijo, variable…).

Antigüedad en la empresa.

Tipo de despido: la cuantía de la indemnización varía si el despido es improcedente –y dentro de este el cálculo es diferente cuando los contratos son posteriores a febrero de 2012 o anteriores- o si es un despido por causas objetivas –individual o colectivo-.

Cuando los contratos son posteriores a la reforma laboral (12/02/2012), la indemnización es de 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades. Al contabilizar los días, se prorratean por meses  los periodos inferiores a un año, mientras que las fracciones de mes, sea cual sea el número de días, se cuentan como un mes completo.

En cambio, en los contratos anteriores a la reforma, se calculan dos indemnizaciones: una para el periodo anterior al 12 de febrero de 2012 y otra para el tiempo transcurrido desde entonces. Así, para el primer periodo, la indemnización es de 45 días por año trabajado hasta un máximo de 42 mensualidades. Para el segundo, corresponde una indemnización de 33 días por año trabajado y el máximo son 24 mensualidades.

Una vez hechos ambos cálculos, se suman y el resultado tiene que ser inferior a 24 mensualidades –solo se puede superar si la indemnización correspondiente al primer periodo, es decir, antes de febrero de 2012, se sitúa por encima de las 24 mensualidades, en cuyo caso recibirá el importe calculado, con un máximo de 42 meses.

En el despido objetivo individual, cuando el empresario pone fin al contrato por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción (artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores) debe indemnizar al empleado con 20 días por año trabajado, hasta un máximo de 12 mensualidades.

El despido colectivo es aquel que afecta a un número determinado de trabajadores dentro de la empresa, como decíamos, una cifra que depende del número de empleados que tenga la compañía. En este caso, la indemnización también es de 20 días por año, con un máximo de 12 mensualidades.

Además, si quieres saber cómo incluir en la declaración los productos financieros, como acciones, fondos de inversión, etc., hemos preparado la guía Rentabilice al máximo sus inversiones con planificación fiscal.