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¿Qué otros productos de inversión puedo elegir para el ahorro para la jubilación?

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Ahorrar para la jubilación implica, casi inevitablemente, pensar en los planes de pensiones como mejor complemento a la pensión de jubilación de la Seguridad Social. La realidad, en cambio, es bastante distinta. Actualmente, el mercado dispone de un amplio abanico de productos que nos permiten planificar y gestionar nuestro ahorro para jubilación.

Cuando decidimos complementar la pensión pública, lo primero que tenemos que analizar es qué queremos conseguir con nuestro plan de ahorro privado. Es decir, tenemos que responder a las siguientes preguntas: ¿cuánto tengo que ahorrar y a qué tasa de rentabilidad para asegurarme el nivel de vida deseado cuando llegue a la jubilación? ¿Con que capital parto antes de comenzar ahorrar? ¿Cuál es el perfil de riesgo que debo asumir? Responder a estas preguntas resulta fundamental para poder escoger el vehículo de inversión que mejor se adapte a nuestras necesidades y cumplir así con los objetivos que nos hemos marcado.

Más allá de los conocidos planes de pensiones (que ya hemos explicado en otros artículos- link a otros-), existen otros productos que nos permiten ahorrar para cuando llegue el momento de retirarnos del mundo laboral. Vamos a ver varios vehículos que son seguros de vida ahorro para particulares, vinculados a la jubilación, con determinadas ventajas fiscales en algunos casos (ver post de fiscalidad) y con una rentabilidad mínima garantizada en otros.

· Uno de estos vehículos es el Plan de Previsión Asegurado (PPA), una modalidad de seguro de vida ahorro destinado a las personas que quieren complementar las prestaciones de la Seguridad Social. Los PPA comparten multitud de rasgos con los planes de pensiones.

Ambos poseen el mismo régimen de tributación. Ofrecen ventajas fiscales en el momento de la aportación (el tomador podrá deducirse cada año como renta del trabajo la menor de estados cantidades: 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas).

Los PPA y los planes de pensiones también comparten la misma iliquidez: el inversor no podrá rescatar el dinero invertido a no ser que ocurra alguna de las cuatro contingencias previstas (jubilación, fallecimiento, dependencia e invalidez) o que se den alguno de los supuestos excepcionales de liquidez (enfermedad grave, desempleo de larga duración, desahucio o antigüedad superior a 10 años, rescatable por este último supuesto a partir de 2025).

La principal diferencia radica en que los PPA, por ley, ofrecen una rentabilidad mínima garantizada en el momento del vencimiento, pero nunca en los supuestos

excepcionales de liquidez o en los traspasos. Además, el ahorro que hayamos acumulado a vencimiento lo vamos a poder rescatar en forma de renta o en forma de capital.

· Los Planes de Ahorro Sistemático (PIAS) son un seguro de vida ahorro cuyo principal objetivo reside en constituir un capital, en un plazo mínimo de cinco años, que se transformará, a vencimiento, en una renta vitalicia. Es decir, deben pasar cinco años desde la primera aportación para poder realizar el rescate, aunque eso no significa que el inversor tenga que aportar durante todos los años (puede, por ejemplo, realizar solo una aportación si así lo desea), solo que el producto es ilíquido hasta el quinto año de vida.

Como comentábamos, la rentabilidad que se acumule hasta el rescate no tributará, siempre que se perciba en forma de renta vitalicia (las rentabilidades que se generen después del rescate tributarán como renta del ahorro). Por ello, este vehículo no está pensado para rescates anticipados, ya que, en ese caso, se perderían las ventajas fiscales.

Otra de sus características se encuentra en los límites a las aportaciones. En este punto, hay que destacar que el inversor no podrá aportar más de 8.000 euros al año y que la suma de las aportaciones que realice durante toda la duración del producto no podrá superar los 240.000 euros. Además, convine tener en cuenta que la rentabilidad de los PIAS dependerá del activo que tengan como subyacente, por lo que tenemos PIAS sin rentabilidad garantizada (tipo United Linked) y PIAS que sí ofrecen una rentabilidad mínima garantizada y que están pensados para inversores más conservadores.

· El Plan de Ahorro 5 (PA5) es otra de las opciones, en este caso para perfiles de riesgos conservadores con objetivos de rentabilidad similares a la inflación. El PA5 puede adoptar la forma de cuenta de ahorro o de seguro. Solo permite aportar un máximo de 5.000 euros al año, garantiza el 85% del capital y tiene liquidez a partir del quinto año. La rentabilidad que se genere durante este periodo está exenta de tributación.

· Por último, las rentas vitalicias también nos sirven para el objetivo de la jubilación. Es una modalidad de seguro de vida ahorro en la que la aseguradora, a cambio de una prima única, garantiza al asegurado una renta periódica, que puede ser mensual, trimestral, anual, etc. Las rentas vitalicias incluyen el capital aportado más el pago de un interés. Este tipo de seguro sirve para convertir una cantidad de dinero en un pago periódico vitalicio, de forma que el inversor dosifica su ahorro y se planifica mejor para la etapa de la jubilación. Las rentas vitalicias pueden ser inmediatas (cuando el beneficiario comienza a recibir la primera renta después de firmar el contrato) o diferidas (el primer pago se fija, por contrato, a partir de una determinada fecha futura).